╰✦ ✦╮ —¿De verdad, Antonia? —refutó, en voz baja, una Nelly molesta—. ¿Hasta cuándo piensas esperar?. —Ya te lo dije: él solo quiere descansar... Seguro mañana podremos hablar —explicó la mujer, manteniendo la voz baja, para evitar ser escuchada por su hijo. —No soy quien, para entrometerme, pero no deberías dilatar más esto... Amiga, no es por ser ave de mal agüero, pero algo me dice que ya se te hizo muy tarde. Nelly palmeó suavemente la espalda de su comadre y se despidió, saliendo del lugar. Antonia soltó un suspiro, mientras seguía recriminándose mentalmente. ¿Cómo pudo dañar así la vida de sus hijos?. —¿Y mi madrina? —preguntó Thiago, sacándola de sus pensamientos, al aparecer en la sala. —Tuvo que irse, pero te dejó cariños —respondió Antonia. El ojiverde asintió, a la vez que

