—¡Habla! —ordenó el ojiverde, desesperado, al no tener respuesta, pues su mamá y Nelly permanecían mudas, mirándose entre sí, lo que lo tenía ansioso. Fabiana le dio un leve apretón en el brazo, buscando calmarlo. —Solo hablábamos de una vieja amiga... —respondió al fin Antonia, después de largos segundos—. Tu madrina me estaba contando que, regresó a la ciudad, y pues le estaba diciendo que sería bueno planear un reencuentro, porque he estado un poco distante con ella, así que me gustaría limar asperezas —explicó y, con disimulo, le dio una mirada a su comadre con cara de "ni se te ocurra hablar"—. ¡Por cierto!... ¿Ustedes qué hacen juntos?... Fabianita, ¿Qué son estas horas de aparecer?. —Antonia, perdóneme, yo... —¡A ver!, ¡A ver! —interrumpió un Thiago, aún molesto—. No pidas perdón

