Cap II

1362 Palabras
II La noticia de la muerte de Margaret Smith fue uno de los grandes escándalos de la ciudad y más que había sido perpetrado por su propia madre; la segunda señora de Smith se encontraba en el hospital psiquiátrico, ella decía que un hombre de cabello se le había aparecido, que él era el culpable de eso. En la casa de los Thompson, el padre de Elizabeth se encontraba un tanto consternado, el hombre que era su invitado y posible cliente le dijo que era mejor que se sentara, debido a la impresión; Elizabeth al ver al hombre en su casa se sonrojo de manera abrupta, era el mismo hombre que casi la atropella en la mañana. La joven mujer sintió fría que le recorría el cuerpo, el hombre era imponente, pero tan familiar, sentía que le debía de agradecer algo, sus miembros inferiores se encontraban completamente tiesos, parecía que no podía moverlos. --- usted es la hermosa hija de Sir Thompson--- hablo el pelirrojo, su sonrisa guardaba un aura siniestra, que ninguno de sus padres se había dado cuenta; Elizabeth estrecho la mano de ese misterioso pelirrojo, aun no sabía su nombre, pero sentía que en una época fue cercana él, y su aura oscura. --- no me he presentado, mi nombre es Demian Morningstar--- hablo con tranquilidad el hombre, la mujer asintió, pero sabía e intuía que él hombre mentía acerca de su nombre rea--- --- creo me retirare, señorita Elizabeth--- hablo Morningstar--- tengo cosas trabajo que terminar, su padre amablemente me había invitado a la hora del té, pero por la situación no se pudo--- Demian tomo la mano de Elizabeth para besarla de manera seductora. La familia quedó consternada, los detectives de Scottland Yard le dijeron a la joven Elizabeth que tendría que presentarse en las oficinas para hacer unas cuantas declaraciones, no sabía sobre qué, pero tendría que ir después de la hora del té, o antes de la cena. Mi padre se encontraba ya de pie, tenía su sombre en la mano y me estaba esperando parado casi en el umbral de la puerta, él mismo me llevaría con la policía, no sabía que me preguntarían, yo solo había visto y presenciado uno de los incontables berrinches que Margaret le hacía. La lluvia y niebla de la capital británica eran espesas, mi padre y yo subimos al coche, la lluvia no amainaba, así que todo iba lento, hasta las personas que se cubrían con los paraguas, mi padre iba en silencio sepulcral, al parecer la muerte de la pequeña malcriada niña Smith lo impresiono, o eso creía yo; las luces las comenzaron a encender, la electricidad se estaba haciendo presente, las gotas se escuchaban en los charcos y el paso de los carruajes provocaban que se levantara el agua. La lluvia parecía arreciar en momentos, y un carruaje n***o, así como sus caballos seguían a los Thompson, el frío de la tarde lluviosa no llegaba al coche, pero aun así Elizabeth, sentía un pequeño temor, el cual callaba en lo más íntimo de su ser; las oficinas centrales de ScottlandYard eran imponentes para ella, e igual traían un mal recuerdo de cuando llevaron ahí a su padre. --- hemos llegado, Lilith-- dijo el padre en tono cariñoso a su hija, era un apodo que solo ellos dos utilizaban, a su madre no le agradaba en lo más mínimo que la llamara de esa forma, por eso solo hacían cuando se encontraban a solas--- no te preocupes, cariño--- el hombre apretó la mano de la joven--- todos sabemos que esa mujer se encontraba loca, pobre pequeña Margaret--- hablo con tristeza refiriéndose a la pequeña--- Elizabeth asintió, solo que en sus pensamientos y en su interior se alegraba, esa mocosa no merecía otra cosa, era algo tan irónico que la misma mujer que le había dado la vida, fuese quien se la quitara--- ¡vamos, padre! --- hablo ella en un tono más agudo de lo normal-- Al bajar del coche, la lluvia había disminuido, era casi una fina de capa, aun así, usaron el paraguas que les dio la madre antes de salir de su hogar; las oficinas eran iguales a como las recordaban, solo que ahorita se encontraban encendidos algunos fogones, el policía Michael al verlos entrar se acercó de forma rápida--- ¡Sir Thompson¡, ¡señorita Elizabeth! --- los saludo mientras entraban--- Vengan hablaremos en mi oficina, Sir Smith, está en la otra oficina, junto a sus hijos mayores, al parecer los hombres se encontraban consternados, si bien la mujer no les simpatizaba, sentían dolor por la muerte de la niña y no por esta última, sino más bien por su padre quien adoraba a la pequeña malcriada. Minutos despues todos se encontraban en una oficina más grande,Sir Smith se encontraba completamente destrozado, cuando vio a la joven Elizabeth, se acerco—dime, ¿que paso?, ¡tu fuiste la última que estuvo ahí!--- el hombre se acerco a ella y quería tomarla de los hombres , a lo cual Goodman se interpuso---¡Sir Smith!--- alzo la voz—sera mejor que se tranquilice--- lo llamo al orden--- Elizabeth relato las actividades de la pequeña y de ella, las quejas que tuvo la pequeña Margaret y el berriche que tuvo, su desición e impulso de salirse corriendo de la biblioteca que era el lugar de estudio--- lo último que escuche fue el berrinche de Margaret—hablo con tono tranquilo—y la voz de la señora Smith, pidiendo que se calmara, decidí irme--- miro a Sir Smith que tenia el rostro desencajado de dolor--- y usted conoce a la señora Smith, cuando regañaba a Margaret, así que decidí no intervenir--. Elizabeth comentó eso antes de lanzar una mirada a Sir Smith quien comprendio, el hombre sabia de buena manera los métodos de castigo de ella--- --¡mi niña, mato a mi niña!--- lagrimas corrían por sus ojos---nunca pense que tuviera mala entraña, no lo imagine--- dijo con dolor--- Los hijos de Sir Smith se encontraban ahí, al parecer internamente disfrutaban eso, pero más por esa mujerzuela que había osado de querer tomar el lugar de su madre, quien era una dama de buena cuna y no alguien sacado de la zona más pobre de Londres. —¡Padre! -- dijo el hijo mayor--- creo que la señorita Elizabeth, no tiene la culpa de nada y mejor que no estuviera, la loca esa, tu esposa, pudo haberla dañado, y es mejor que no estuviera, ella no tuvo la culpa--- su tono era el más esnob que podía escucharse en la habitación e igual desprecio hacia la señora Smith. El detective Goodman miro todo esto en silencio, la mujer que recibía el nombre de Elizabeth no parecia sentir pena por la desgracia de la familia, al parecer sentía el mismo desprecio por la niña y mujer, había algo en ella, pero tenía que tenerla vigilada. ---¿ya nos podemos retirar? --- pregunto Sir Thompson---este lugar--- señalo con la mirada la oficina—no es lugar para una señorita como mi hija---tomo del brazo a la joven Elizabeth en señal de protecció. --- tiene razón--- comento Goodman---- se pueden retirar, Sir Thompson, señoria Elizabeth--- se despidio de ellos, mientras que los Smith se retiraban, a la pequeña Margaret, la agenia funeraria había ido a recogerla, mientras que su madre estaba gritando como loca, que el hombre pelirrojo era quien lo habia hecho--- Michael Goodman se quedó observando con detenimiento la puerta donde la pareja conformada por padre e hija habían dejado esa oficina, sus ojos azules brillaron mientras veía el fuego, suspiro, sentía que su objetivo por fin se cumpliría, esperaba poder lograrlo y que después de siglos pudiera hacerlo, esperaba que en esta ocasión su hermano, no se saliera con la suya. En el exterior de Scottland Yard, Demian MoorningStar, se encontraba en su carromato elegante, observaba como los Thompson salían del lugar, y sonreía, por fin después de cientos de años, la encontraba, encontraba a esa hermosa y traidora de su novia, de la mujer que busco, su adorada Lilith. Y es que el nombre verdadero de Demian era LUCIFER.
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