Me duele la cabeza. Como un trombón que golpea: martillando mi sienes, el sonido constante de las máquinas a las que me tienen conectado me está volviendo loco, ha llegado el cuatro de febrero. Me mantengo en un estado de ansiedad, preocupación. Pero mejor aún. Excitación. Hoy me bajarán a piso. La enfermera me dedica una sonrisa, le regreso la sonrisa. Al menos la hinchazón en mi frente ha bajado. Me preocupa sin embargo de que me ha quedado marcas permanentes en la frente. Varias cicatrices en formas de estrías causadas por un embarazo se han formado por toda mi sien coronándome como el rey de los idiotas. Un recuerdo constante que tendré por siempre, como un recordatorio de todo lo que uno no debe de hacer en la vida. Aprovecho que la enfermera me deja moverme un poco más para e

