―Iré a ducharme, así nos vamos una vez terminemos, muero por pasar el día contigo y modelar para los paparazzi, pero no vuelvas a besarme de esa manera en la que lo hiciste aquella vez y después soltarme― le reprocho colocándome sobre él para bajar, pero antes de hacerlo vuelvo a besarlo, ese hombre es sensualidad pura, es como si mi cuerpo tuviese un imán para él. Solo debo tocarlo para sentirme caliente. ―No tardes― dice con voz ronca mirándome a los ojos, con la boca reseca y las hormonas disparadas asiento y bajo para dirigirme al baño. Al mirarme en el espejo suelto el aire que tenía contenido. Mis mejillas están rojas y todo mi cuerpo siente cosquilleo, mi sexo se contrae por mis recuerdos de ayer. ―Joder, Zuly, ¡Tienes que calmarte!― cierro los ojos ―tienes algo que demostrar y so

