"Según la mitología griega Pandora fue la primera mujer, modelada a imagen y semejanza de los mortales por el dios del fuego, Hefesto, con la ayuda de Atenea. Fue ordenada hacer por el dios de dioses, Zeus, para castigar a los humanos, dado que Prometeo había intentado robar el fuego divino para proporcionárselo a los hombres.
Cada uno de los dioses del Olimpo proporcionó a Pandora una cualidad diferente, haciendo que tuviese una gran belleza, persuasión, habilidad manual y gracia. Aunque hubo algo que también se introdujo en ella, pero no por los dioses sino por Hermes, su mensajero e intérprete de la voluntad divina, quien dotaría a Pandora del don de la mentira.
Pero el mito de Pandora comienza en el momento exacto en el que Zeus le entrega una caja para que se la lleve a Epimeteo.
Dentro de la caja se encontraban todos los males existentes y ella tenía la prohibición de abrirla bajo ninguna circunstancia.
Pero Pandora tenía una gran curiosidad así que finalmente no pudo resistir la tentación de abrir la caja y en ese momento todos los males se escaparon y se alojaron entre el género humano.
Ante lo sucedido, Pandora tuvo miedo y cerró la caja, pero solamente pudo dejar un elemento sin escapar, la esperanza, lo que hizo que los humanos no la recibieran.
De este mito surge el dicho de ser una caja llena de sorpresas... como Pandora."
Hizo exactamente lo que le dijo, atravesó el pasillo y al llegar a la cocina conoció al silencioso Sirius... que al principio creyó que era un changer por su altura y musculatura, pero luego supo que el atractivo y alto hombre rubio con canas, era en realidad tan humano como ella misma.
El taciturno hombre de unos 45 le calculó ella, era alto y musculoso, pero aparte muy muy reservado, casi que no hablaba y le pareció a Cam un tipo muy ubicado... de algún modo entendió porque era el mayordomo de los Kennedy pues era de esa clase de personas que serían capaces de dar sus vidas por sus empleadores.
Como el adorado "John" estaba terminando la universidad no lo vio hasta casi las vacaciones, pues aun siendo líder de su manada, dividía su tiempo entre los suyos, los negocios y el estudio... Y supo por otra como ella (humana y regordeta) solo que un poco mayor, Rosie una chica rubia y simpática, que John se quedaba poco en la mansión de su madre y que prefería estar en una casa aledaña que ella había visto al pasar, y pensó que era la casa de invitados, pero resultó que allí vivía John Kennedy generalmente cuando estaba en el complejo de la manada.
Fue por esa época que se lo cruzó por primera vez, ella ya hacía un par de meses que no lo había visto por allí a pesar de trabajar jornada completa de lunes a sábado.
Justamente un sábado al mediodía, Martha las hizo preparar la mesa en el parque, con fina mantelería y cubiertos de plata, para un Brunch para John.
La mandaron a servir a ella, que fue con mucho temor, y cuando lo vio, en parte entendió la advertencia de su madre... John Kennedy tenía el paquete completo, sus fotos no le hacían justicia en lo más mínimo pues era más que atractivo y casi le tira el té encima lo que hizo que la hembra la mirase alzando una ceja con sagacidad y carraspeara.
— Carajo humana, ¿acaso no puedes ser más cuidadosa? — gruñó él y ella se puso colorada de la vergüenza.
Y ahí estaba el candidato dorado, el futuro abogado, el que se iba a ocupar de los humanos, ni un carajo, pensó ella por dentro envalentonándose con ese pensamiento. El changer era un odia humanos, y quería vender la fachada de que era la cara del cambio para la política americana jajaja...
El sistema político que tenían era un fascismo disfrazado de pseudo democracia. Un primer ministro elegido por un consejo formado por los changers Alpha más poderosos de los Estados Unidos... El padre de John había sido un gran primer ministro hacía unos veinte años hasta que había sido asesinado por un francotirador, quisieron culpar a la Resistencia Humana pero ella sabía la verdad, aunque era muy pequeña recordaba las charlas de sus padres y sus compañeros de batalla... la verdad era que Kennedy quería cambiar las cosas, quería que los humanos tuviesen más derechos, de hecho decían que su amante humana era su verdadera compañera y hasta que había tenido hijos con ella, pero ninguna de esas leyes maravillosas pudieron ponerse en marcha pues lo habían asesinado antes de todo eso... ahora decían que su hijo era su legado, que representaba el progreso... y aunque a los changers no les importaba lo que pensaran los humanos, estos eran su fuerza de trabajo, y en números eran más que ellos... así que los necesitaban felices y contentos, para que trabajaran al menos convencidos de que tenían algún derecho... claro que la idea del cambio no agradaba a todos los changers por igual, algunos si pudieran los tendrían en la esclavitud como lo hicieron con sus antepasados, otros no creían que fuera necesario ningún cambio y otros simplemente eran unos racistas de mierda que odiaban a los humanos... Pero el cambio era inevitable, y si iba a haber alguno, incluso los Alpha más reacios preferían que fuera de mano de un Kennedy claro que uno moderado como lo era John Junior... con el nombre para darle credibilidad frente a los humanos, pero con la cabeza de un changer no tan progresista como aparentaba para el afuera, y si tenía alguna duda luego de todo lo que sabía y había investigado ella, él mismo se encargó de despejarla en ese mismo instante.
Cam terminó de servirles con entereza, y se giró para irse, pero llegó a escucharlo... como si con lo que hubiera dicho antes no hubiera sido suficiente.
— ¿Por qué ahora contratas a humanas gordas para el servicio? —preguntó con una mezcla de desdén y curiosidad a su madre.
—Porque cuando no lo hago te las coges, John — respondió esta con marcado sarcasmo.
Camelia intentó continuar su marcha sin demostrar que los había oído, pero casi había estallado en risas por la franqueza de la hembra changer, aunque luego sintió una furia enardecerla en su interior al recordar el comentario de su hijo. Finalmente primó la cordura y decidió mantener la calma. "Necesitas este trabajo, contrólate Cam", se dijo a sí misma de manera forzada.
Pero a medida que pasaban los días Cam comenzó a ver más seguido a John, y muy a su pesar notó que no era tan terrible como pareció en un principio. Por ejemplo, un día Rosie se había sentido mal e hizo llamar al propio médico de la manada para que la viera...Y si bien seguía siendo arrogante y presumido, también demostró ser compasivo. Aparte no pudo evitar notar que era inteligente, trabajador y muy astuto. Y que sabía mucho sobre política, literatura y otros temas complejos que realmente la sorprendieron. Incluso a ella, con su nivel de inteligencia.
En una ocasión le fue a servir a la enorme biblioteca, y no pudo evitar quedarse mirando un libro de Stephen Hawking, un científico humano muy reconocido, cuyas teorías eran innovadoras y a Cam siempre le había llamado su atención, era un libro que ella nunca había podido leer pues había pocos ejemplares y hablaba de su teoría acerca de los campos cuánticos, y los multiversos.
— Así que Hawking ¿eh? ¿has leído algo de él? — dijo sin poder evitar ser un poco sobrador, John, al observarla.
— He leído su Breve historia del tiempo...— respondió ella a su vez con cierta altivez, pues ella también podía jugar ese juego.
John alzó una de sus cejas con sorpresa.
—Nunca lo hubiera imaginado, así que eres una caja llena de sorpresas...
—Como Pandora... en la mitología griega señor...
—Sí, imaginaba a qué Pandora te referías...Y está bien, puedes decirme John... — murmuró él —. Ya puedes retirarte gracias...
Pero lo que realmente hizo que Cam llegara al cambio de opinión total sobre John Kennedy fue un asunto personal. Una tarde, mientras estaba haciendo la limpieza de las habitaciones de la mansión, encontró una carta escrita por John mismo en un escritorio. Reconoció su letra pues ya la había visto. La carta estaba dirigida a su padre muerto...
John escribió sobre la forma en que esperaba estar a la altura de las circunstancias y soñaba con que él estuviera allí para verlo orgulloso... sobre lo mucho que trabajaba duro, tratando de ser siempre una versión mejor de sí mismo...
Habló de lo mucho que lo extrañaba y de cuanto le hacía falta, de sus miedos, de sus esperanzas y de cuanto lo necesitaba...
Y Cam no podía creer lo que estaba leyendo, ¿de verdad ese John sentimental era el mismo playboy pomposo al que le servía té por el día y café por las noches? No parecía ser algo posible eso...
John encontró la chica humana gorda en la oficina de su padre limpiando y por alguna razón que no pudo entender entonces, le molestó.
—¿Qué haces aquí? — inquirió molesto.
Ella agachó la cabeza aunque él pudo notar que se sonrojó pero no por sentirse abrumada por su presencia sensual sino porque la había molestado y estaba enojada... a ella le irritaba que los changers la mandonearan, o tal vez la existencia de los changers mismos, y no era buena ocultándolo... quizá por eso su madre la contrató, caviló, porque creyó que nunca se fijaría en él dada su condición de changer, aunque John también notó que en ocasiones lo observaba como si él fuera diferente a lo que ella pensaba, incluso como si le atrajera, lo cual a él no le llamaba la atención, ya que se sabía un macho atractivo y siempre atraía la atención de changers machos y hembras, tanto como humanos hombres y mujeres por igual.
—Perdón señor, solo estaba limpiando...
—Te dije el otro día que podías llamarme John...
—No creo que a su madre le gustaría... — respondió ella, levantó su cabeza y clavó sus ojos sorprendentemente azules en él que por un momento se quedó quieto, y recordó cómo era cuando salía a cazar en su forma de puma y acechaba a su presa... solo que esta no se veía temerosa de su puma. No, Camelia lo desafiaba, incluso siendo su empleada, y una humana gorda sin ningún otro atractivo que su cara, lo desafiaba... el gato en él la observó curioso... sentía como si Cam fuera una caja y quisiera entrar en ella pensó por un instante, pero luego John agitó su cabeza, "por Dios en que pensaba", se recriminó hacia sus adentros... a fin de cuentas, a él no le gustaban las humanas gordas como ella...