Capítulo 1. NI SOÑANDO

1780 Palabras
Cam se encontraba sentada en el jardín de la casa disfrutando de la tarde soleada mientras leía su libro favorito. De repente, su abuela se acercó a ella y le dijo que necesitaba hablar con ella. —Cam, necesito que me ayudes — comenzó su abuela. —¿Con qué, abuela? — preguntó Cam, sin levantar la vista del libro. —Quiero que trabajes en la casa de los Kennedy... como mucama— respondió su abuela con lentitud sabiendo lo que se avecinaba. La joven levantó la mirada, sorprendida por lo que había oído. Sus ojos reflejaban la furia que hervía junto a la sangre corriendo por sus venas. —¿Trabajar para los millonarios esos? — rio incrédula —¿Y por qué debería hacer eso? —preguntó, con un tono inconfundible de desprecio. Cam acababa de terminar la escuela, había estado trabajando a medio tiempo en una cafetería cerca de su casa en el pueblo, y pensaba alargar su jornada, pero para esos changers millonarios? NI SOÑANDO. Su abuela suspiró pensando que esos millonarios changers que tanto despreciaba su nieta, eran los que la ayudaban a vestirse y darle de comer, pero no dijo nada. —Porque necesitamos el dinero cariño, no alcanza con los que tú ganas, y no podemos permitirnos perder esta oportunidad... vamos Camelia, sabes que ellos pagan bien... solo hay que... ser leal a su manada...—respondió la abuela de la muchacha tratando de hacerla entrar en razón—Además, no todos son malos, Cam. ¿No crees que podrías darles una oportunidad al menos? — suplicó. L muchacha frunció el ceño, con ese gesto empecinado que a la caracterizaba desde que era una bebé. —No necesito su dinero y no trabajaré para esas... bestias... — siseó. —Pero yo sí— respondió Rita, con un suspiro —. Cam, lo siento. Siento mucho no habértelo dicho antes, pero estoy enferma y no podré trabajar por mucho tiempo más. Necesitamos el dinero para pagar mis tratamientos y mantenernos — murmuró con pesar agachando su mirada. En ese mismo momento, Cam se sintió devastada al escuchar esas palabras. Una ola de tristeza la invadió y se dio cuenta de que no podía ser egoísta en un momento como ese. Aparte, quedaba el tema de la educación de Casey, ella quería que su hermano, dotado como ella con una inteligencia que superaba a la media, fuera a la universidad, solo creyó que tendría tiempo... tiempo con el que evidentemente ahora no contaba para reunir ese dinero. MIERDA, pensó la joven... Camelia había crecido y seguía siendo regordeta, los pechos grandes, la cintura estrecha, las caderas amplias... y el culo más grande todavía... solo su cara podría considerarse perfecta... y claro que había oído esos comentarios de las venenosas de sus compañeras de escuela "si Cam fuese delgada incluso podría conseguirse un amante changer, pero del modo en el que está, solo podrá conseguirse un cerdo y ni siquiera sé si la querrán los de esa especie jajaja", y eso era lo más leve... Sus ojos eran azules, de un azul muy profundo, no turquesas, no celestes, no grises, no del color de un husky, no... Azul profundo que con el tiempo se había intensificado hasta ser de un azul cobalto casi, que se aclaraban los días de sol, o se oscurecían los de lluvia... o cuando estaba muy enojada hasta parecer del color del carbón, como su cabello muy n***o como del color del ala de un cuervo, resaltaban en su rostro de proporciones perfectas. Sus pómulos eran altos, su rostro estaba tallado y era proporcionado, su piel era como de porcelana, sus labios eran carnosos, y la forma de sus ojos era almendrada, haciéndolos exóticos de alguna manera, y los coronaban sus cejas perfectamente arqueadas, y para rematar su cabellera que era lacia y abundante, cayendo por su espalda... Lamentablemente vivía en un mundo donde la belleza humana estaba signada no solo por los rasgos extravagantes sino por los cuerpos de medidas perfectas y ella distaba por mucho de ser una modelo salvo que existiesen las de talla extragrande, y de esas no había en el mundo de Cam, aunque quizá sí en algún mundo paralelo sobre los que había leído en sus libros de ciencias. Los mejores trabajos para las humanas eran para aquellas que mejor apariencia física tenían, y no bastaba con una linda cara... claro que esos trabajos generalmente sino siempre tenían por detrás algún tipo de intercambio s****l, pues a pesar de que la mayoría de los changers las despreciaban abiertamente no tenían ningún problema de meterlas en sus camas... Camelia suspiró resignada. — Perdón, abuela—dijo bajando la cabeza —. Haré lo que sea necesario para ayudarte— incluso tragarme mi orgullo y trabajar para esos pedazos de mierda, agregó una voz en su cabeza. La abuela sonrió, sintiéndose realmente aliviada. —Gracias mi niña, sabía que finalmente entrarías en razón...—dijo, acariciando su mano y luego se levantó, pero Cam también lo hizo. — Abue tú... ¿no irás a morir no? — le preguntó la joven con una nerviosa preocupación. Rita sonrió... le había ocultado de su enfermedad justamente porque temía eso. —Todos moriremos algún día pequeña, pero mientras me cuide y no haga esfuerzos, todavía me quedará algo de tiempo... iré a preparar la tarta de manzana que tanto te gusta, tu hermano debe estar por llegar de su curso de verano... No mucho después de eso, Cam comenzó su nuevo trabajo en la casa de los Kennedy. Sí, dentro del corazón de su manada más cerca de la ciudad de Washington DC, y después de haber pasado por muchas pruebas de todo tipo primero. Y claro que, al principio, estaba resentida con todos los universos por tener que trabajar para los malditos changers millonarios, y no cualquiera, sino la casta de los Kennedy precisamente... Primero, cuando finalmente entró a la casa, conoció a la matriarca de la familia Kennedy...Martha, la madre del joven sueño dorado americano John... y se dio cuenta de que nada la había preparado para eso pues realmente era una mujer aterradora. Martha tenía el cabello castaño claro por los hombros sin canas, sus ojos grises eran muy suspicaces... su piel era casi tan perfecta como la de la propia Cam y a pesar de que debería tener unos 50, parecía de no más de 40 y tantos. La mujer tomó su barbilla y la alzó, la obligó a abrir la boca como si fuera un maldito animal, para ver sus dientes y solo eso hizo que Cam trabara su mandíbula y endureciera su mirada que la tenía fija clavada en un punto... haciendo que la señora Kennedy inmediatamente la soltara. — Interesante...— murmuró y la observó como buscando algo en ella —. Aparte de inteligente tienes carácter... he visto tus pruebas, tienes una inteligencia mucho más alto que la media humana, y seguramente con el dinero suficiente podrías desarrollar todas tus capacidades en una universidad... mmm sé que a pesar de tu mmm eestemmmm... "contextura", chicas humanas como tú venden su virginidad para poder cumplir sus sueños, sin embargo, estás aquí... Los ojos de Cam se llenaron de lágrimas de impotencia. Claro también le habían hecho "esa" clase de estudios, querían asegurarse de que no estuviera preñada y por contrato debía tomar anticonceptivos, que solo servían con humanos "pero no te preocupes que los nuestros no se meten con las de tu clase" le había dicho con sorna el ginecólogo que la vio, cosa que le dio ganas de matarlo, especialmente porque no sabía si se refería al hecho de que era gorda o humana... Camelia siguió mirando al frente sin decir nada, su mandíbula trabada. —Era una pregunta Camelia... —Yo... esperaba que Casey tuviera esa posibilidad... señora Kennedy... de ir a la universidad...— casi escupió y debió contenerse de no decir nada más. — Oh tu hermano pequeño, claro... debe haber sido terrible quedar solos a cargo de tu abuela... pobre Rita... ella no sabía de las acciones de su nuera insurgente... — susurró Martha con algo parecido a un falso pesar, lo que hizo que Cam clavara sus ojos con sorpresa en ella. —En ese momento no lo supimos, Rita hace muchos años trabaja conmigo... el entonces Alpha, mi cuñado, quiso que la despidiera o algo peor cuando se enteró, pero yo la protegí... yo protejo a los míos... y ella siempre fue una buena y fiel empleada, y para nosotros, los Kennedy, eso es muy importante, ¿entiendes Cam? ¿Así te dicen no? Aunque admito que Camelia me gusta más... — la mujer se cruzó de brazos y la miró —. Mientras trabajes para nosotros me aseguraré de que tu abuela reciba los mejores cuidados, sé que ella teme por sus tratamientos, pero no debes preocuparte, solo debes tomar su lugar... aunque serán unos zapatos muy difíciles de llenar confieso... Mmmm bueno, Sirius nuestro mayordomo te mostrará la casa y te detallará tus quehaceres, sé que ya te dieron el horario y una identificación para entrar al complejo, así como un par de uniformes... no me gusta que mis mucamas estén con el uniforme sucio o desprolijo, si necesitas uno extra le avisarás a Sirius, él está hace años con la familia, te dará todo lo que necesites... — Muy bien... — Ahora puedes retirarte, debes seguir por el pasillo hasta el final, sé que sabes por dónde pues eres inteligente y lo has deducido ya, allí se encuentra la cocina... La muchacha se dio vuelta para dirigirse hacia allí, pero unas palabras la detuvieron. —Hay una sola regla aquí... por ninguna razón debes acercarte a mi hijo más que como una empleada... ¿lo entiendes no? — inquirió peligrosamente. Camelia se giró y la observó extrañada pensando que no tocaría a su precioso hijito ni con una vara láser, aunque no lo dijo —. Lo sé, sé que detestas a los humanos, por eso te he contratado... quería minimizar la posibilidad de que te enamoraras de mi John, pero aun así cuando lo conozcas podrás ver que mi hijo, changer y todo, puede llegar a ser un chico muy atractivo y persuasivo...Y aunque no seas su...mmm... "tipo" — dijo y la miró de arriba a abajo —. Igual no podía dejar de decírtelo. Para ese momento Cam no sabía si estaba sorprendida, indignada o enojada, pero nada de eso importó —. Ya retírate querida, que recién comienza el día — le dijo haciendo un gesto con la mano la mujer y los pies de Cam se movieron de modo automático.
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