«¿Por qué la noche del sábado no había asistido a la mansión con ese labia para ver a Pantera?» El ascensor llegó a la planta baja con un suave sonido metálico, y las puertas se abrieron como un respiro. Evanya salió primero y Azran detrás, sin apartar la mirada de ella. El auto esperaba en el estacionamiento. Azran abrió la puerta del copiloto, como siempre, y ella subió sin protestar. El motor arrancó con suavidad, una vez que Azran tomó asiento y encendió el auto. Con el silencio llenando el espacio entre ellos. Un silencio que guardaba demasiados pensamientos por parte de ambos. Azran mantenía la vista en el camino, aunque, cada tanto, volvía a mirarla. Esa boca. Ese rojo. Ese cambio que no podía ignorar. La seguridad que ahora mostraba Evanya era algo que lo excitaba. Pero esa m

