—¿Pero cómo? —fue lo primero que salió de la boca de Evanya en cuanto escuchó a Jenna del otro lado de la línea. Ante semejante noticia, Evanya no pudo esperar a ver a su amiga y había decidido llamarle. Jenna suspiró como si cargara el peso del mundo encima y respondió con total descaro: —No te voy a decir en qué posición estábamos porque ni me acuerdo, pero el asiático me lo metió hasta el fondo y ahora estoy embarazada —gritó tan fuerte, que Evanya tuvo que separar el celular de su oreja. Luego se quedó en silencio, con la frente apoyada contra la fría puerta del baño, parpadeando como si la información necesitara un par de minutos para procesarse. —¡Dios, Jenna! —se llevó la mano al puente de la nariz—. Se supone que también fuiste por un método anticonceptivo —siseó Evanya, aunqu

