Azran quería que Evanya saliera de esa burbuja donde Justin la tenía metida, una que la hacía dudar de todo lo que había afuera, donde ella no se creía suficiente para nadie y ni siquiera era capaz de ver su propio valor. Deseaba que viviera, que probara, que conociera los placeres que le habían sido negados, aunque fueran cuestionables. Que se soltara, que aprendiera a confiar en sí misma otra vez. Azran lo quería todo para ella, pero con él, en su terreno, en su mansión, en su empresa, en su entorno. Quería ser parte de ese proceso, estar ahí, guiarla, marcarle el camino y verla empoderarse. No que se escapara a un bar cualquiera, a un sitio mediocre que no estaba ni de cerca a la altura de su mansión del pecado. Mucho menos con dos mujeres que solo atraerían las miradas sucias de otros

