—¿Desea que lo acompañe, señor Ward? —preguntó el chófer, mirando por el retrovisor. Azran negó con la cabeza, sin apartar los ojos del edificio. —Espérame aquí. La puerta se cerró con un golpe sordo, y el aire de la calle le pareció repentinamente contaminado, sucio. Por fortuna el ascensor había recibido mantenimiento recientemente. La caja metálica crujió apenas cuando lo abordó y presionó el numero en el que iba a parar. Al llegar al piso de Evanya, sacó una pequeña llave de su abrigo. Caelan le había entregado todo. Reportes, fotografías, una cronología precisa del día a día de esa mujer; y también le había dado una copia de la llave de esa manija. La que recientemente Justin había cambiado. Pantera lo sabía todo, o casi todo. Porque los documentos no podían darle la respuesta q

