El colegio estaba decorado con globos de colores y carteles llenos de dibujos de superhéroes. Los niños corrían de un lado a otro con capas y máscaras, emocionados por el evento. Alex no era la excepción; estaba ansioso, mirando la puerta de entrada con una mezcla de impaciencia y emoción. Yo estaba a su lado, tratando de calmarlo. —Mami, ¿y si no viene? —preguntó con el ceño fruncido. —Vendrá, cariño —le aseguré con una sonrisa, aunque en el fondo sentía incertidumbre. Andrés había dicho que estaría allí, pero conociéndolo, siempre había una posibilidad de que fallara. El tiempo pasó y el festival comenzó a llenarse de padres disfrazados de superhéroes. Había un Batman, varios Spider-Man y hasta un par de Hulk. Alex miraba con entusiasmo a los demás niños y sus papás, hasta que la puer

