Narra Melany Aquella bestia hizo conmigo lo que se le dio la gana, abusó de mí de todas las maneras más asquerosas, me dejó tirada en esta habitación terrorífica y se ha ido. Lo único que hizo fue quitar los amarres que tenía en mis brazos y alrededor de mi cuello, tapo mi cuerpo desnudo y maltratado con una sábana blanca y se fue. Cada vez más lloro, lo hago porque tengo rabia, impotencia y tristeza. Hoy fui humillada, creo que ni un perro de la calle merece los abusos a los que fui sometida; me quedo recostada en la cama viendo a un punto fijo, las lágrimas salen y recorren solas por su propia voluntad, no tengo que esforzarme en lo mínimo. - Debo ir a bañarte – dice Frizo apareciendo frente a mí con una sonrisa No digo nada y dejo que me lleve con él, en este momento nada me importa

