Narra Mark Me quedo parado por unos segundo contemplando su figura, está tan rendida que no se percata de mi presencia. Me acerco al borde de la cama y me siento a su lado, trato de imaginar aquella escena en la que la muy hija de puta golpea al pobre Frizo y me hierve la sangre. En un movimiento la mujer se cambia de lado y pasa su brazo por encima de mi pierna, sigue tan rendida que no nota que un completo extraño posa a su lado. Miro su rostro y la piel luce muy bien, sabía que no me equivocaba con ella, tiene pestañas largas y mejillas rosadas, sus labios son pequeños y carnosos; mi pensamiento se interrumpe cuando el brazo que apoyaba en mi es movido y con ese mismo rasca sus ojos con el respaldo de su mano, la miro fijamente y cuando me ve frunce su ceño y de un salto se aleja de mí

