Capítulo 5

1221 Palabras
Narra Melany Apoyo mi cara en mi mano mientras observo a mi profesor dar su clase. - ¿Cómo se clasifica el idioma? Pues se clasifica de acuerdo a dos formas o criterios, uno es el morfológico y el otro el genealógico… Cada vez que espabilo siento que se quedarán mis ojos pegados, pesan tanto como si cada pestaña fuera una barra de acero, hago un gran esfuerzo en mantenerme despierta, me siento agotada pues en la mañana trabajé hasta tarde en el restaurante, hice dos turnos casi que corridos porque mi otra compañera no llegó. Victoria se sienta a mi lado y me da un pequeño codazo para que vea lo que está en su celular. - ¡Auch! – digo en voz baja - Mira esto – dice agitando el móvil - ¿Qué es? – pregunto sin ver a la pantalla - Pues lee – responde haciendo una mofa  - Espero que sea algo importante, porque estás interrumpiendo mi clase. - No creo que te interrumpa, si estabas casi dormida Blanqueo mis ojos por su respuesta y me inclino más a ella, de reojo empiezo a leer lo que está en su celular y por lo que alcanzo a entender un grupo de chicos de la clase le han dicho para salir en la noche, lo cual no si deba aceptar porque debo trabajar muy temprano. - No iré – respondo sin rodeos - Vamos Melany, hoy hiciste dos turnos seguidos, no has descansado en todo el día, no ten vendrá mal relajarte un poco, solo nos tomaremos algo, es viernes y el cuerpo lo sabe. ¿Qué dices? Quizás me venga bien despejarme un poco, tal vez pueda salir solo un momento. - Solo tomarnos algo y ya, ¿Ok? Ella sonríe por mi respuesta y le confirma a los demás nuestra asistencia, algunos miran hasta nuestros asientos con una sonrisa y solo espero que ella haya entendido lo de “será solo un rato” Al terminar la clase vamos al apartamento de Victoria, cambiaremos nuestras prendas y en una hora nos encontraremos en un club que se ha vuelto muy popular      - Quiero que uses la mejor ropa, hoy nos tomaremos muchas fotos juntas – menciona Victoria acomodando su sostén. En la cama están diferentes opciones de prendas que ella me prestara.  Yo me desnudo mientras pienso en ropa interior adecuada para el vestido que usaré. - Algo de encaje te quedará  muy bien con el vestido rojo, pues me refiero a que no se marcará la ropa interior en tu traje si usas encaje. – dice señalando un cajón donde tiene interiores sin usar. - Tienes razón – busco los encajes del mismo color de mi vestido y me cambio lo más rápido que puedo,  dentro de poco nuestros amigos vendrán. - ¿Cómo me veo? – dice Vicky dando una vuelta con lentitud para que aprecie su outfit de esta noche; lleva una falda alta hasta su cintura, es de color n***o y le queda a la altura de sus muslos, un crop top de color dorado, que resalta su piel trigueña, su cabello luce muy bonito en esas ondas negras que llegan hasta la altura de sus hombros. Su maquillaje es fuerte, resalta sus ojos oscuros y con un labial rojo capta la atención de todos. - Luces fenomenal, vas a brillar con los propia en ese club. - Lo sé, ¿y tú por que no te has maquillado? – pregunta mirándome de pies a cabeza. - Pues, pensé en irme así, creo que ya el vestido ya es lo suficiente llamativo como para pintar mi cara - No, al contrario, para que te veas más empoderada debes oscurecer esos ojos  verdes. Ven aquí, yo te ayudo con eso. - No, creo que así estoy bien – digo alejándome de ella - Insisto, necesitas color en esa piel tan blanca – Victoria me toma de la mano y me acerca más a ella, suelta mi cabello castaño y lo alisa un poco más de lo normal. Hago un par de gestos porque hala con fuerza, la verdad desde ayer no me peinaba. En mis ojos usan colores tierra para resaltar el verde de mis ojos, perfila mis cejas, contornea el rostro y usa un bronce para mis mejillas, mis labios los ha dejado con un tono rojo no tan intenso como los de ella. - ¿Ves? Ahora luces más hermosa – dice con una sonrisa de oreja a oreja - ¡Eres increíble! – doy palmaditas por la felicidad, me gusta cómo me veo, me siento como la mujer más hermosa. - Ya debemos irnos, nos esperan abajo los chicos Salimos del apartamento de Victoria y algunos compañeros y compañeras están en sus autos esperándonos, al vernos hacen chiflidos y lanzan halagos por como lucimos. Veinte minutos más tarde llegamos a Bora Club, un lugar nuevo en la ciudad, escuché mucho de él pero no salgo con tanta frecuencia, en mi triste vida solo tengo tiempo para tres cosas: trabajar, estudiar y dormir. Los hombres buscan un lugar para nosotras, Vicky no se aparta de mi lado en ningún instante - Si estamos juntas los lobos no se acercarán – dice casi que gritando en mis oídos - ¿A qué te refieres? – pregunto sin entender - Si te ven sola los hombres que vienen a ligar mujeres se te acercarán – menciona como si fuera algo muy malo. - Entonces aléjate un poco más, no me vendría mal  que quieran conquistarme – digo sacudiendo mi cabello con sensualidad. - No creo que quieras a un hombre fastidioso encima de ti, además hemos venido en plan de amigos, es mejor que nos mantengamos todos juntos. - Si, tienes razón. A lo lejos Mariano nos hace una seña con su mano, encontraron un lugar para sentarnos. Todas caminamos hasta la dirección donde se encuentran los chicos pero soy tomada de la mano por alguien lo que hace que me detenga. - ¿Melany? – dice un hombre que reconozco luego de unos segundos. - ¿Bernard? – es el chico que conocí en el restaurante - ¡Wao! casi no logro reconocerte, luces muy hermosa – menciona sonriente - Tampoco te reconocí – respondo sin saber que más decir, me hace sentir apenada su halago. - Oye, te escribí pero nunca leíste mi mensaje – el hombre saca su móvil y me muestra para ser convincente, situación que me hace sentir más avergonzada deseando abrir un hueco en la tierra y hundirme en él. - Lo lamento, es que tuve mucho trabajo y luego la universidad… - Esta bien, no tienes que explicarme nada, quizás fui algo apresurado en pedir tu número, no quiero que pienses que soy un pasado, solo que me interesa mucho conocerte, de verdad. Sus palabras me tomas por sorpresa, no encuentro una forma de reaccionar por lo que Victoria me hala del brazo haciéndome volver a la realidad. - Oh, lo siento, ya debo irme con mis amigos. Vicky me lleva arrastrada por el brazo y Bernard sonríe también con algo de pena por la situación; nuestras miradas se conecta y el no aparta su vista hasta que llego a mi grupo de amigos, le sonrío por última vez y el me guiña un ojo. 
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