ALICIA Abro los ojos con pánico y me arrastro hasta la puerta, golpeándola y llamando a alguien, a cualquiera, para que me deje salir. Después de lo que parecen horas, la cerradura se abre de repente y me aparto para evitar que me golpeen. Las lágrimas caen sin cesar cuando me encuentro con la mirada de Trevor y la de Darren, preocupado, detrás de él. Ambos ya tienen cortes y moretones. —Por favor, déjenme salir—, susurro. Trevor no pierde tiempo en agacharse y cogerme en brazos. Entierro mi cara en su cuello y agarro su camiseta con fuerza. —Ya estás bien, cariño, te tengo—, me susurra tranquilizadoramente. —Todo está bien. Ya se han ido, Alicia, solo estamos tú y yo. Solo nosotros. No me doy cuenta de que estamos en mi habitación hasta que Trevor se sienta en mi cama. Me da un be

