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215 Palabras

En medio de mi suplica le recalcaba que también había sufrido con toda esa distancia. —Melania, levántate— me levante con su ayuda para seguidamente darle un abrazo. Con ello recordé lo alto que siempre ha sido y lo cálido de sus abrazos, en definitiva lo había extrañado mucho—. Te perdono hija, no quiero pasar lo que me queda de vida molesto contigo, no lo quiero—refería estando enlazado a mí a través de ese abrazo, mismo que deseaba fuese eterno debido al tiempo que estuvimos distanciados—. Hija, bajemos, tu madre estará muy contenta al vernos juntos de nuevo, quiero pasar tiempo contigo aprovechando que ya me siento mejor, también volveré a mis labores no quiero que tu madre se ocupe de todo. —Así será padre, por lo pronto quiero presentarte a Franco. —¿Franco? ¿Es aquel sujeto

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