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263 Palabras

Al bajar, mi madre estaba precisamente con Franco, quien se encontraba tomando café. Ambos al vernos se contentaron, reflejando con ello que su rostro deslumbraba felicidad. —Padre, él es Franco, el amigo de quien te hable—mi padre lo miro para seguidamente extender la mano. —Un gusto, Stuart Simond. —El honor es mío, soy Franco Strauss—menciono al estrechar la mano de mi padre—. Si me permite decirle señor Simond tiene una gran hija, bella y talentosa— ante tal comentario mi padre sonrió. —Tiene toda la razón, Melania es hermosa e inteligente como su madre. Espero no le haya dado trabajo señor Strauss. —Si le parece mejor puede llamarme Franco, es menos formal. Con respecto a Melania es alguien intachable. Para demostrar la trayectoria que ha estado forjando todos estos años m

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