Ethan miraba con flojera su computadora, mientras de reojo veía con algo de repulsión a Oriana, la cual estaba sentada sobre su escritorio, coqueteando con él de forma indecorosa y poco disimulada a su gusto. Incluso él, con sus escasas habilidades sociales y problemas para identificar emociones ajenas, era capaz de reconocer lo que su secretaria hacía en ese momento. A pesar del tiempo conociéndola, que debían ser unos tres años, ella seguía comportándose de ese modo, haciéndole sentir escalofríos de solo pensar en tener que tocarla y haciendo que su ya de por sí escaso interés en mujeres se transformara en algo mucho más intenso. Podría haberla despedido, pero en realidad Oriana era muy eficiente en su trabajo, excepto en los días en que dejaba su puesto para coquetearle. La pelirroja

