23. 18-1

2011 Palabras

18 DESDE LAS VIGAS, un par de ojos sin pestañear reflejaban la luz de la lámpara que se apagaba. Algo más vivía aquí con él. Se puso de lado y cerró los ojos doloridos. Intentando desesperadamente apartar de su mente los olores y sonidos de esas horribles criaturas, se imaginó con su padre, viendo al Chelsea FC. Pero el aullido de un perro salvaje le recordó el horrible chillido que había escuchado antes de su padre y su intento de soñar despierto se acabó. Se hizo un ovillo. No puedo aguantar más. Papá... tienes que sacarme de aquí. Tras desenroscarse, golpeó el suelo con los puños y los pies. El cerdo cobró vida y la criatura de los ojos brillantes -un murciélago quizás- golpeó contra las vigas. Por favor, vuelve. Sin aliento, se puso de lado y se frotó las lágrimas de los ojos.

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