Narrador.
Luigi estaba sentado apartado de todos, mientras los demás esclavos lo miraban con furia y se limitaban a agredirlo por miedo a que la reina los castigue, no le querían llevar la contraria a su ama, pero falta de matarlo no le faltaba, en cambio, la mente de Luigi estaba en otro lugar; en el aposento de la reina, pensaba en lo que estaba haciendo el elfo, bajo su mandato y sentía que el tiempo pasaba lento porque el elfo no aparecía.
Cuando al final el elfo apareció siendo guiado por uno de los sirvientes de la reina, Luigi dejó salir un sonoro suspiro y la sonrisa de dientes afuera que mostraba Ashley lo puso mucho más furioso de lo que ya estaba, el elfo lo miró notando su incomodidad, puesto que a pesar de todo no dejaba de tener sentidos desarrollados.
Así que se acercó a su lado, y el brujo también hizo lo mismo, pues sentían que como llegaron juntos a ese lugar, los tres debían permanecer unidos, ya que los otros esclavos no eran muy agradables.
Luigi soltó un bufido de fastidio cuando lo veía acercarse, pues lo que menos quería era tenerlo cerca, sin embargo, los dejó llegar a él porque no podía seguir solo en ese sitio. —¿Por qué estás sangrando? — le preguntó Aidan a Jayden mirando un hilillo de sangre salir de su cuello, mientras la herida se iba cerrando lentamente.
Él levantó su mano y se acarició la herida, sonrió y respondió: — he desobedecido a mi ama, así que me ha dado un pequeño castigo, pero siento que no es nada comparado con la bendición que me acaba de dar—, el brillo en su mirada era demasiado grande, y mientras expresaba su sentir se saboreaba los labios aun percibiendo el dulce sabor de la reina.
—Explícate hombre porque esa reina es aterradora, no sé cómo logras adorarla de esa manera, si ella no ha hecho más que esclavizar y maltratar a nuestra gente y a nosotros mismos—, decía el brujo con molestia explicando su desagrado por Angelina mientras Luigi los escuchaba sin decir palabras algunas.
—Aprendí a amarla, siempre quise saber cómo era, y hoy que conocí más de ella no la juzgo como los demás, sino que me siento más enamorado, — Luigi lo miró con interés, — la reina se ha interesado en mi nombre, me dejó adorar su cuerpo, la saboree por completo.
—Ahhh,- el brujo le restó importancia y volvió a decir —ya veo por qué la amas, me han dicho que todo el que entre a su cama se enamora como tonto, eso fue; te ha embobado, no la creo tan buena amante con ese aire de grandeza, tal vez lo que hace es un tipo de magia para tener servidores fieles—, a Aidan igual le causaba curiosidad, pero no lo quería admitir, así como también, le atrae Anaga, sin embargo, siente molestias con ella por expresarse tan feo de su naturaleza.
—La zorra que dice ser reina no te dejó meterle la v***a— dijo Luigi apretando los dientes, — eres tonto elfo, te emocionas solo con lamer su coño mientras otros se clavan en ella, esa mujer no es digna de adoración—, hablaba su dolor de macho lastimado.
«Porque me molesta tanto que el elfo la disfrute si eso es lo que hacen todos aquí» se recriminó a sí mismo por su actitud.
—Debes ser más dócil, o si no tendrás muchos problemas con nuestra reina—le aconsejó Ashley y miró a Aidan como quien dice esto también va para ti.
En cambio, Anaga decidió ir hacía Angelina, y mientras se acercaba por el pasillo, una de las criadas de Angelina la detuvo.
—Señora—, la mujer le hizo un saludo con la cabeza, entendiendo que también le debe respeto por ser la invitada de honor de su reina. —La reina pide que la acompañe a cenar—, Anaga sonrió, puesto que al menos Angelina la estaba invitando a algo agradable y no a decapitar personas.
—Caramba, ángel malicioso, pensé que no comías nada— dijo Anaga en cuanto llegó al salón y antes de expresarse se percató que no había nadie con ella para no ser escuchada, ya que para todos ella también le guarda un respeto único a la reina.
—Aunque no lo necesito, me agrada el sabor de lo mundano, en eso incluyo a los hombres como ese elfo que cumplió a la perfección con mi necesidad— habló Angelina cortando un trozo de carne de ternero.
—¿Por qué eres tan insaciable?, creo que el día que encuentres a esa persona que te llene dejarás de tener esclavos— replicó Anaga tomando asiento al otro extremo de la mesa y Angelina sonrió perversa.
—No es que me sienta insatisfecha, es el morbo que me causa provocar placer en otros, quizás si jugaras un poquito con el brujo que te dejé, supieras que siento, — Anaga negó sin dejar de sonreír, — y, sino te sientes satisfecha con el brujo puedes tomar a más esclavos.
—¡Como al humano! — Angelina se tensó y sin que pudiera controlarlo, sus ojos se tornaron como dos brasas ardientes, y luego de que notó su error sonrió para desviar su reciente comportamiento.
—Haz lo que quieras, a mí ni me interesa, de paso elimina sus heridas para que pueda empezar a hacer algo productivo aquí, solo me hace perder el tiempo—, Anaga sonrío sabiendo que una cosa decía la boca de Angelina y otra su sentir.
Una esclava entró cargando con el postre y le sirvió a Anaga, y de paso volvió a verter vino en la copa de Angelina.
Luego de que Angelina le hizo un gesto, salió dejándolas sola una vez más. —Cambiando de tema quiero que sepas que no pude reprimir los poderes del brujo, él es necesario para el futu…. —Angelina no la dejó terminar.
—Lo sé, pude sentir su débil poder en la pequeña, pero deliciosa celebración de hoy, no te preocupes de todas maneras, él no tiene poder para enfrentarme si algún día se quiere pasar de listo conmigo, —Angelina rió maliciosa, —mañana jugaré un poco con tu brujito—, Anaga abrió los ojos de golpe, pensando con rapidez que tal vez Angelina quería vengarse de ella porque piensa que ella se acostará con Luigi.
«Qué demonios estoy pensando, estaré loca, ese brujo de todos modos le pertenece a ella, no a mí» se convenció a sí misma de que no debe sentir ninguna sensación negativa, por lo que Angelina haga con Aidan.
Narra Luigi.
Mi enfado no cesaba, era cada vez más fuerte, a medida que recordaba las palabras del elfo y él no paró de hablar sobre ella la noche completa hasta que los idiotas que trabajan para esa cosilla desgraciada vinieron a ordenarnos que debíamos dormir, pero yo simplemente no puedo, mi poder saldría mientras duermo y no puedo darme ese lujo, debo reprimirlo o si no despertaré con las heridas sanadas, el día que no tenga heridas visibles podré dormir, pero como eso es imposible, ya que no soy un jodido esclavo y siempre me meto en problemas, debo de una vez cumplir con mi objetivo, sin embargo, ella no me quiere cerca.
Miraba a todos dormir con el plan de levantarme para ver si hoy logro matarla, pero me detuve de hacerlo porque sentí los pasos de alguien acercarse y me hice el dormido.
Era un lacayo de la reina quien me pateó en las costillas, pisando mi colchoneta sin importarle un carajo y por mi mente macabra pasó el gran deseo de quebrarle la pierna a la mitad.
—Ven conmigo escoria—me dijo con menosprecio y luego balbuceó —inservible esclavo.
Lo seguí sin poner objeción, ya que al fin se estaba cumpliendo el deseo que he tenido desde que llegué aquí, tal parece que la reina quiere de un verdadero hombre en su cama, pues le daré placer antes de matarla.
«No se puede quejar, morirá feliz» pensé chistoso.
Que desilusión la mía ver que no fui traído ante la reina sino delante de su bruja protectora.
—Esperabas a Angelina, ella está descansando—me dijo ella con sorna, se veía la burla en su mirada y en su manera de actuar.
—Si, en realidad, deseaba verla—respondí calmado, no soy de sentir vergüenza, siempre he sido un descarado, nunca he tenido que mentirle a nadie, como príncipe no me importa decir lo que pienso o siento y ahora no es excepción.
—Eres muy atrevido y eso asusta a Angelina, — ella aplastó los labios, — si fuera más sumiso disfrutarías de los placeres de la reina, pero dudo que puedas ser lo que ella espera, — sonreí.
—Si agacho mucho la cabeza se me cae la corona— dije con tono burlón.
—Trata de que no te la corte querido para que tengas cabeza para lucirla— me hizo darme la vuelta y con su magia sentí como iban cerrando mis heridas.
—Crees que queden cicatrices— fingí preocupación suponiendo que eso es lo que diría un humano, tan altanero como yo.
—Soy buena doctora— contestó entre risas. —Me caes bien, lástima que no la tienes fácil con Angelina, ustedes son dos polos positivos, que ninguno de los dos combinan, ya que tiene la misma actitud de grandeza.
—Eso es lo que me fascina de la reina, su actitud—, ella se echó a reír como si yo dijera algo gracioso, bueno, en realidad estoy mintiendo.
—Eres muy gracioso, agradece que este lugar tiene aislante de sonido, si no ya tuvieras el trasero pateado, ahora vete rey del harén—, me cae genial esta hechicera, y me gustaría tenerla en Kermen cuando llegue el momento de volver.