Valeria se quedó ligeramente aturdida y preguntó con cautela: —Señorita Belle, ¿qué quiere decir con eso? —Basta. No te hagas la tonta aquí —la interrumpió Nancy con impaciencia—. Valeria, ¿de verdad crees que estoy tan ocupada como para no revisar mi teléfono? La noticia ya se ha difundido por todas partes. ¿Qué más piensas inventar? Ante aquella avalancha de reproches, Valeria se sintió aún más confundida. Habían sucedido demasiadas cosas extrañas ese día. —¿Qué… qué noticia? —preguntó, completamente perdida—. No sé de qué está hablando. Al oír eso, Nancy perdió por completo la paciencia. —¿No has visto las noticias en tu teléfono, verdad? Muy bien, te daré tiempo ahora mismo. Léelas con atención. —De acuerdo… —respondió Valeria con prudencia. Asintió, se dio la vuelta y caminó r

