¿Por qué aquel hombre le resultaba tan familiar, como si ya lo hubiera visto en otra vida? —Soy Erick —respondió con naturalidad—. El marido de Valeria. Con una chispa burlona en los ojos, Erick tomó la mano que Enzo le ofrecía. El gesto era simple, pero el mensaje era devastador. ¿Marido? ¿Valeria? Enzo sintió un golpe en el pecho. ¿Con qué derecho podía llamarla así ahora que estaba comprometido con otra mujer? Tras un apretón de manos cortés, Erick fue el primero en romper el silencio: —¿Están aquí para comprar el anillo de bodas? La mano de Valeria se aferró con fuerza al brazo de Erick. Le dolía… pero mantuvo la sonrisa. Sofía, fingiendo felicidad, respondió mientras sus ojos brillaban ante los anillos expuestos: —Sí. ¡Estos estilos son preciosos! Gerente, ¿por qué no los sa

