Se sentía por completo miserable, porque ni siquiera quería hacer lo que en aquel instante hacía, solo buscaba darle celos a Mateo, pero eran estúpidas sus acciones porque él ni siquiera podía saber que ella estaba a punto de acostarse con otro hombre. El sujeto —del cual ella no recordaba nombre—, le tocó la pierna con desesperación, ambos habían estado besándose por minutos interminables, pero de repente, los deseos de irse a la cama con él solo para hacer sentir celoso a Mateo, habían desaparecido. Se encontraban en el mismo bar que él solía frecuentar, lo había hecho con sus intenciones, con las intenciones de que Mateo los viera, pero él no llegaba. «Tal vez está demasiado entretenido con esa mujer que contestó mi llamada», pensó con amargura, dejándose besar del completo desconocido

