-Feliz cumpleaños señor Bleer-dije colocando un pequeño presente sobre el escritorio de Sebastián. Él me miró y miró su reloj después. -Siempre puntual señorita Luchestember, no me di cuenta que era tan tarde-dijo mi esposo guardando los documentos que tenía sobre el escritorio en algún cajón del mismo. -Pues para eso me tiene a mi señor Bleer, para decirle cuando está trabajando de más-dije con una sonrisa rodeando el escritorio. Sebastián me dejó espacio y me senté sobre él. -Debo trabajar para mantener a mi familia señorita Luchestember, no tengo la suerte que usted tiene, no me case con un multimillonario que me mantenga -dijo él con una sonrisa, esa sonrisa que hasta hoy me derrite. Le di un golpe en el hombro por eso. -Bueno a decir verdad señor Bleer debería de trabajar más,

