No dudaba que Elif tuvo ciertas razones para tener rencor y Allah sabía que ella no deseaba crucificarla, pero le dolió saber que cuando supo que venían por Ruzgar, no se dio cuenta o más bien ignoró que vendrían por ella también y por Kerem. Emir también saldría perjudicado al final de cuentas. Ese fue el momento donde abandonó su sentir sobre Elif y se puso en el lugar de su marido. Todos tenían cosas que proteger, cosas importantes, cosas que amaban. —No meteré mis manos por Elif de aquí en más—reconoció—, pero tampoco me pidas que sea injusta, ni tu tampoco. No cargues sobre sus hombros pecados que es imposible lleve sola. Sabes que hay más. El propio Ruzgar también lo sabe por eso los está buscando. Prométeme al menos que si desea hablar, vas a escucharla antes de lanzarla al fuego.

