Capítulo 01: ¡Embarazada!
CAPÍTULO 01: ¡Embarazada!
—Todo parece indicar que usted está embarazada, señorita Arwey —informó el médico de la servidumbre a la joven sirvienta de solo 18 años.
—¿E…está seguro…? —preguntó dudosa la mujer de unos hermosos ojos azules marino.
El hombre mayor asintió y mostró una sonrisa amable.
—Así es, felicidades.
La sirvienta, Eva Arwey, salió del consultorio.
Caminaba a lo largo de ese pasillo del edificio de los sirvientes, eso en el territorio Real del Reino de Bixtar.
Sus ojos se posaron hacia las largas ventanas en ese primer piso del edificio.
Los rayos del sol primaveral bañaban con su cálida luz las plantas que se observaban en el jardín.
A distancia… Se observaba el palacio Real.
Las mejillas de Eva mostraron un tierno rubor y ella posó su mano derecha sobre su vientre por encima de su vestido de sirvienta Real.
Una sonrisa curvó las comisuras de sus finos labios rosa.
"Cinco meses trabajando para ti…"
"Cinco grandiosos meses en los que conocí el amor"
"¿Podría ser más feliz?"
Pensaba Eva dirigiéndose al palacio Real donde trabajaba exclusivamente para el Rey de Bixtar.
"¡Quiero decírtelo!"
"Quiero que sepas que seremos padres y entonces…"
"Poder confesarte toda la verdad, mi amado Rey Dexter"
…..
En el palacio Real.
Eva se dirigía a la oficina del Rey de Bixtar, cuando una mujer la detuvo del brazo.
Eva dirigió su mirada a esa mujer.
Viendo que se trataba de una de las doncellas de la concubina Real del Rey Dexter.
—¿Puede venir conmigo?, su alteza Real, la concubina Donna Lariak, quiere hablar con usted.
Eva asintió y siguió a la mujer que la guío hasta el jardín donde se encontraba esa concubina en su merienda de la mañana.
"Aunque Dexter haya tomado recientemente una concubina… No es una Reina"
"Sé que la dejará… La dejará cuando se entere que estoy embarazada y le diga la verdad que he ocultado todo este tiempo"
Pensaba Eva sintiéndose internamente muy feliz.
—¡Eva! —exclamó con alegría la concubina Donna, cuando vió a la sirvienta—, ¡ven conmigo! —decía esa elegante noble de Bixtar, tomándola de la mano y guiando a Eva, hasta una silla.
Eva se sentó frente a esa elegante mesa de jardín, observando los pequeños y coloridos bocadillos frente a ella, así como las tazas para té, vacías.
—Escuché, que eres la sirvienta personal de su majestad~ me encantaría saber más de mi esposo~ así que, me encantaría que pudiéramos ser amigas, te daré el honor de servir el té y pasar esta agradable mañana conmigo~
Eva Arwey asintió nerviosa, comenzando a servirlo.
"Tengo que mantener mi papel un poco más…"
Pensó ella incómoda.
Escuchando a esa mujer noble hablar sin parar, hasta que…
—Cof~ cof~ —comenzó a toser la concubina y todas sus doncellas alrededor, se alarmaron.
—¡Su alteza!
—¡¿Su alteza, se encuentra bien?!
Preguntaban las mujeres hasta que Donna Lariak… Se puso pálida, se levantó de la silla tambaleante, para segundos después caer sentada sobre el césped.
—¡ELLA AGREGÓ ALGO AL TÉ! —gritó Donna a grandes voces— ¡¡¡GUARDIAS!!! ¡VENGAN!
Eva se levantó de la silla sorprendida al ver el mal acto de esa mujer… Sin embargo, todas las doncellas y guardias de los alrededores llegaron a atenderla.
Dos hombres uniformados retuvieron a la sirvienta de los brazos.
—¡¿Qué hacen?!, ¡déjenme ir!, ¡soy inocente! —alzó la voz Eva forcejeando… Pero fue inútil.
—¡NO LE CREAN, QUIERE MATARME! —gritaba desesperada, Donna, hasta que terminó desmayada.
—¡Es cierto, dicen que es la amante del Rey!, ¡quería deshacerse de la competencia! —habló una de las doncellas de la concubina.
De inmediato, los guardias se llevaron a Eva a la corte del Rey Dexter.
…..
—¡Arrodillate ante su majestad! —exigió uno de los caballeros del Rey, cuando Eva quedó en presencia de ese hombre sentado sobre el trono.
—¡¡¡SOY INOCENTE!!! —gritó Eva soportando las miradas de odio, desprecio e indignación de todos a sus alrededores.
Ella dirigió sus hermosos ojos azules a esos afiliados de un tono almendra que poseía ese Rey.
Indiferencia.
Fue lo que notó Eva en la mirada que le dedicaba el hombre del que ella ciegamente se había enamorado en esos cinco meses.
—¡ARRODILLATE DIJERON! —alzó la voz un caballero del Rey, apuntando con su espada al cuello de Eva— ¡SI NO LO HACES, MORIRÁS AQUÍ MISMO!
Ella cayó de rodillas al sentir sus piernas temblorosas, mientras seguía agarrada de sus brazos a la fuerza por los dos guardianes de la concubina.
¬—¡DEXTER!, ¡tengo cosas importantes de qué hablarte sobre mi identidad!
—¿Identidad?, ¡no voy a escuchar a una plebeya y sus excusas delirantes! —decía el Rey de Bixtar imponente sobre su trono.
—¡Tienes que escucharme, Dexter!, ¡por favor, te lo ruego!, hazlo por el amor que tienes por mí… —suplicaba Eva con sus ojos llorosos.
El Rey de Bixtar se levantó del trono y por unos segundos Eva feliz creyó que ese hombre la escucharía…
Grave error.
—¿Creerte?, ¿mi amor por ti?, JAJAJA~ —comenzó Dexter a reír a carcajadas.
¡Eva se puso pálida!
Ella entendió… Que no fue más que un juego para ese hombre.
—Jamás he tenido sentimientos por una plebeya como tú, solo te utilicé para mi satisfacción y un poco de diversión~ —confesó Dexter burlista.
Las lágrimas en ese momento comenzaron a asomarse por las comisuras de esos grandes y bellos ojos azules marinos.
Dolor.
Eva sintió un profundo dolor en su corazón…
CLAC~
Las puertas del salón de la corte Real se abrieron.
Una de las doncellas de la concubina Donna Lariak, llegó con un té en una bandeja.
—Es el mismo té con la toxina que esa mujer dió a la concubina, su majestad —informaba la mujer pasándole la bandeja al Rey.
El Rey de un cabello castaño claro, agarró la taza y se acercó hacia Eva Arwey.
Dexter se inclinó hacia esa sirvienta acercando el té a la boca de ella.
—Tómalo, solo así te perdonaré la vida y ya depende de ti, si sobrevives o no —explicó él con un rostro inexpresivo.
Eva posó sus ojos en el té y negó rápidamente.
—¡NO!, ¡no puedo tomarlo, por favor, no me obligues!, yo… Estoy embarazada.
El Rey Dexter se sorprendió en gran manera cuando escuchó esa palabra.
"¡¿Embarazada?!"