Capitulo 9

2209 Palabras
El sol brillaba anunciando que un nuevo día acababa de comenzar y una chica ya se encontraba en el comedor desayunando a lado de su madrastra tal y como se lo había prometido. - ¿Y bien? ¿Como has dormido preciosa? - Normal, ¿Donde está mi padre? - sólo se mantenía observando el plato de comida, su desayuno consistía en sopa de crema con té verde, ese día no asistiría al colegio pues se la pasaría todo el día con su madrastra. - Oh, el a dicho que iría a conversar unos asuntos con el conde Marshall - habló la dama con una sonrisa. - Perdone que lo pregunté pero, ¿Cómo se conocieron usted y mi padre? - La pregunta de la chica pareció haber hecho que la jóven se sintiera un poco incómoda. - Perdona pero, es algo personal así que preferiría no hablar de eso ahora. - Oh, ya veo. Después de ello siguieron desayunando sin dirigirse la palabra, Ava se sentía algo incómoda y creía que sería difícil estar con ella en todo el día pero quería intentarlo, después de todo iban a vivir juntas por todo un año, aunque tenía la duda de que si cumplía su objetivo y todo volvía a la normalidad, no sabía si su madre también volvería. - ¿Que te gustaría hacer hoy? - habló la jóven dama terminando su desayuno. - No se me ocurre nada - hablaba la chica sin mucha emoción, incluso sus conocidos se sorprenderían que la tierna y sonriente chica no se encontraba hoy. - ¡Oh, ya se! Podemos hacer las compras al pueblo - habló la dama muy emocionada. - ¿Lo dice encerio? Mi madre jamás me hubiese permitido hacer las compras, siempre decía que era el trabajo de los sirvientes - ahora ella se encontraba un poco curiosa ante la propuesta de su madrastra. - Pues ahora lo harás, si tu quieres claro. - Está bien, acepto. Las 2 jóvenes ya se encontraban en el coche, el chófer ya había arrancado y empezaba un camino un poco silencioso, en la ciudad de Galata no se permitían comerciantes así que la gente tenía que ir al pueblo a comprar suministros, era un viaje que en coche duraba 20 minutos. - Por cierto, aún no sabes mi nombre, me llamo Evelyn. - Usted ya conoce el mío. - Cierto, - dicho ésto la señora se volvió a acomodar en su asiento. Así duraron todo el trayecto hasta que llegaron a su destino, bajaron del coche y al ver los puestos de comerciantes a Ava por un instante le brillaron los ojos, su madre jamás le había permitido ir al pueblo por lo tanto no sabía como era. - ¡Evelyn mira! ¡Está lleno de comerciantes! - gritaba la chica emocionada, las expresiones vacías que había hecho hacía unos minutos atrás habían desaparecido, ahora sólo se encontraba una enorme sonrisa en su rostro. - Que bueno que te guste, vamos a ver - le dedicó una sonrisa para luego ir juntas, mientras que el chófer las esperaría en lo que pasaban tiempo de calidad. Pasaron puesto por puesto, todos los comerciantes las recibían con una sonrisa, Ava lo disfrutaba mucho, hacía 10 minutos en que habían terminado de hacer las compras pero querian seguir viendo todos los puestos. Pasaron por un puesto en donde vendían colgantes, todos eran preciosos ante los ojos de Ava. - Elige uno, el que más te guste - habló Evelyn mientras observaba el brillo en los ojos de Ava. - ¿Lo dices encerio? Entonces, deseó esté - habló mientras levantaba uno, el dije era algo simple, sólo tenía la forma de un sol. - ¿En verdad deseas ese? - habló un poco dudosa. - ¡Si! Cada mañana al despertar lo primero que veo es el sol, siempre está tan brillante y no me gusta cuando se oculta, así que con un colgante con forma de sol sentiré que el siempre está conmigo - observo un poco los colgantes y pensó - si no te importa me gustaría llevar 5. - Claro, llévate los que tu quieras - dicho ésto compraron los colgantes y se retiraron del puesto. Después de haber visto unos cuantos puestos más decidieron que ya era la hora de irse, se encaminaron en dirección al coche cuando un niño tropezó ante sus ojos, esté se encontraba llorando, Ava pensó en ayudarlo pero creyó que lo mejor era no meterse en los problemas de los demás, acto seguido Evelyn corrió en dirección al niño dejando a Ava sorprendida. - ¿Que te pasa? ¿Estás bien? - pregunto Evelyn preocupada al niño. - Es mí mamá, está enferma y si no encuentro un médico pronto ella morirá ¡Buaaaa! - comenzó a llorar el niño. - Está bien, trata de tranquilizarte, encontraremos a un médico pronto y lo llevaremos a dónde está tu madre - habló Evelyn con una dulce voz haciendo que el niño se sintiera un poco tranquilo - Ava necesito que me hagas un favor - dicho esto volteó a ver a la chica pero se dió cuenta que está ya no se encontraba ahí. Cuando se dió cuenta Ava llegaba corriendo en dirección a ella, su vestido estaba sucio dando a entender que se había caído. - Fuí por Amadeus, en este momento se debe estar dirigiendo a la ciudad por el médico de la familia. - ¿Te caíste? - Eso no tiene importancia ahora, dime pequeño, ¿que edad tienes? - hablo Ava agachándose un poco para estar a la altura del niño. - 6 - se encontraba limpiando un poco sus lágrimas. - ¿Y no tienes más familiares? Un niño como tú no debe de andar sólo por las calles, es peligroso. - Mi papá está trabajando y mis tías viven en otra ciudad, en éste momento mi mamá sólo me tiene a mi, mi deber es protegerla - decía mientras otras lágrimas amenazaban con salir. - La ayuda llegará pronto, sólo hay que esperar - está vez fue Evelyn la que intentó animar al niño. - Gracias señoritas. Las 2 chicas esperaron con el niño hasta que el médico llego, fueron a su casa lo más pronto para que pudieran revisarla, después de haber analizado un poco la situación el médico habló. - Por suerte no fue nada grave, la señora sólo tiene un poco de temperatura, lo mejor será, dejarla descansar, y darle mucho amor - habló refiriéndose al niño. - Gracias por salvar a mi mamá - habló el niño que aún tenía lágrimas en sus lindos ojitos. - No tienes que agradecer, yo no hice nada. - Gracias doctor por haber venido y disculpen las molestias por las que mi hijo Alan los hizo pasar - habló la mamá del pequeño quien se encontraba postrada en una cama. - No se preocupe señora, lo hicimos con mucho gusto, y no se preocupe por los gastos médicos, esto corre a cuenta nuestra - Evelyn les dedicaba una sonrisa tierna. Se despidieron del niño y su madre y se encaminaron al coche, el médico también se despidió debido a que el había llegado en su propio coche y se retiro. En el camino Ava iba pensando en todo lo que había vivido ese día pero sus pensamientos fueron interrumpidos debido a una mujer que se encontraba a su lado. - Lo que paso hoy, pude notar como al principio pensaste en abandonar al niño pero después corriste para ayudarlo sin importar que, eso me sorprendió. - Yo, - empezó hablando Ava - hace tiempo, cuando tenía 8 años, fui con mi madre a ver a un diseñador que se encargaría de hacer su vestido para una boda donde fue invitada, terminaron de tomarle las medidas y nos retiramos, de vuelta al coche un niño de apariencia mayor se encontraba vendiendo periódicos pero estos se cayeron, inmediatamente corrí a ayudarlo, en el momento que le dí sus periódicos mi madre me tiró a jalones diciendo que la nobleza no se debía mezclar con plebeyos, cuando llegue a casa me quemó mi ropa diciendo que no quería que se volviera a repetir - hablaba con una mirada triste. - Pero ahora has hecho lo correcto, ayudaste a una persona y eso está bien. - Cuando te ví a ti tan decidida a ayudar pensé en que yo también tenía que actuar, en circunstancias así los niveles sociales no me interesan, admito que al principio tenía mis dudas sobre tí pero ahora me doy cuenta en lo equivocada que estaba. - No tienes por qué preocuparte por ello. - Por cierto, se que no debería preguntar esto ya que es descortés de mi parte pero, ¿Que edad tienes? Se ve que es alguien jóven y mi padre ya hasta le dobla la edad - acto seguido Evelyn comenzó a reír. - A una dama no se le debe preguntar la edad pero bien, te lo diré, tengo 28 años - Esto sorprendió a Ava. - Eres mucho más jóven de lo que imaginé. - Bueno, pues ahora lo sabes. Llegaron a casa y antes que el chófer se bajará para abrirles la puerta del coche Evelyn lo hizo, al parecer a ella tampoco le gustaban las atenciones, eso hacía pensar del por que se caso con el padre de Ava. Entraron a casa algo agotadas por el día que tuvieron, Evelyn se despidió de Ava y se dirigía a su habitación cuando fue detenida por está. - ¿Sucede algo? - Hay algo que me gustaría darte - dicho esto saco de su bolso uno de los colgantes que habían comprado - toma, esté es tuyo. - Gracias, ¿A que se debe tal sorpresa? - Evelyn estaba sorprendida pero a decir verdad también estaba feliz por la actitud de Ava. - Es un regalo, por haberme hecho pasar un increíble día, esperó y lo podamos volver a repetir, ahora tienes uno igual al mío - sonrisa. - Será un placer, y gracias, lo voy a atesorar - Evelyn se puso el colgante y sonrió - Me gusta la nueva tú - dicho ésto se marcho. Ava se dirigió a su habitación con una radiante sonrisa y al llegar se encontró con que 2 personas ya se encontraban esperándola. - ¡¡Tomate!! - grito emocionada. - Pero si es Smile la que acaba de llegar. - Te has divertido hoy por lo que veo - habló Lucía quién se encontraba acostada en la cama de Ava, al parecer le gustaba mucho acostarse ahí. - Así es, fue un día muy lindo, y les tengo una sorpresa a ambos. - No me interesan las sorpresas - Lucía sólo se dió la vuelta. - ¡Tadaaa! - decía mientras sacaba 2 colgantes más. Lucia tenía curiosidad por saber que era así que miro de reojo. - Lo tomaré aunque no sea de mi agrado - dicho esto lo tomó - solo eh venido por qué pude observar que tenías algo para nosotros, es todo, adiós - dicho esto desapareció, Ava nos supo su fue producto de su imaginación pero por un instante le pareció haber visto a Lucía sonreír. - Por cierto aquí está el tuyo - tomó a Kian por sorpresa colocándole el colgante, esté se sorprendió por ello. - ¿Por que haces ésto? Ya te eh dicho que no quiero ser tu amigo. - Y ya te dije que mi intención nunca ah sido ser amiga de un demonio, pero yo no los veo como demonios - le regaló una sonrisa haciendo que el chico se quedará atónito, era la primera vez que había escuchado eso desde que se había convertido en uno. - No esperes que te de las gracias. - No las necesito, puede ser que aún es difícil para tí el abrir tu corazón pero se que algún día lo harás, aunque tú no me consideres tu amiga yo te seguiré considerando un amigo, y ahora con los mismos colgantes estamos conectados - su sonrisa seguía ahí, esa calidez que demostraba también estaba ahí. - ¿Por que? ¿Por que no pude conocer a alguien como tú cuando aún estaba vivo? Tal vez la gentilezaa que tú tienes me hubiera salvado - Kian sonrió, era la primera vez que el sonreía de verdad, su sonrisa no mostraba ser traviesa, tampoco falsa, el sólo sonreía como si hace mucho que no lo hiciera. - ¡Sonrisa! Se ah dibujado una sonrisa en tu rostro - contesto alegremente - tú sonrisa es muy linda, deberías sonreír más, como ya te había comentado antes, estoy segura que si lo hicieras Lucia seguramente se enamorara de ti - el chico se puso rojo al escuchar eso. - Cállate - habló entre susurros tapándole la boca - no sabemos si ella sigue por aquí así que actúa con discreción, bien, me tengo que ir, nos vemos mañana. - Está bien, nos vemos en la escuela, procura no llegar tarde. El chico desapareció dejando a Ava completamente sola, ella había pensado en preguntarle acerca sobre las fotografías que tenía de él pero decidió dejarlo para después, después de todo, aún tenía tiempo.
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