- ¿Has dormido bien? - Pregunto Evelyn a Ava quien acababa de llegar al comedor a desayunar.
- Si, eh dormido como un tronco.
- Señorita, ¿Que son esos modales? - Preguntó su padre que también se encontraba desayunando.
- Perdón, quise decir que eh dormido bien, por cierto, ¿Que hace hoy aquí padre? - Preguntó sorprendida al verlo sentado frente a la mesa.
- Está es mi casa, ¿Que no puedo estar aquí?
- Eso no es lo que quise decir, perdóneme por haber sido grosera.
El padre de Ava comenzó a reír ante dicho comentario, ella se extrañaba que su padre hubiese cambiado radicalmente, hace semanas atrás el la estaba obligando a comprometerse con alguien que nunca antes había visto.
- Vamos, toma asiento que se enfría el desayuno.
- Como usted diga padre.
El desayuno estuvo muy tranquilo, el padre como representante de familia se sentaba en la esquina de la mesa mientras que Ava y Evelyn se sentaban una en frente de la otra.
- Eh terminado, si me disculpan me tengo que ir, nos vemos luego padre, nos vemos luego Evelyn - dicho esto hizo una leve reverencia y se disponía a retirarse pero fue detenida por la voz de su padre.
- Ava, ¿Cuando vendrá Kian a casa? Hace tiempo que no viene.
- Eh, el estuvo aquí el otro día padre - había olvidado que Kian ahora tomaba el rol de su prometido.
- Eso ya lo se pero me refiero a que no eh tenido tiempo de charlar con el, no le eh preguntado cómo está su padre.
Al escuchar eso se dió cuenta que aparentemente también tenían implantados recuerdos falsos sobre la vida de Kian.
- Claro padre, le daré su recado, si me disculpa tengo prisa, me retiro - dicho ésto salió del comedor.
Pensó en como haría que su padre y Kian tuvieran una conversación tranquila dado al lado sarcástico de el pero no se le ocurrió nada, sin dudas tendría que arreglar eso más tarde.
Había pasado más de dos semanas desde que había salido con Evelyn, las cosas seguían igual con Kian, sólo se la pasaba burlándose de ella si algo le salía mal y ella también se la pasaba burlándose cada que el se sonrojaba por algo que comentaba Lucía.
Por otro lado, está semana había logrado interactuar un poco más con Blake, lo saludaba cada que lo veía, se cruzaban en la biblioteca, incluso le comentó que se veía linda en la fiesta de Daliah, eso hacía feliz a Ava, quizás se estaba acercando cada vez más al corazón de Blake.
Estuvo sumergida en sus pensamientos por tanto tiempo que no se dió cuenta en el momento que había llegado al colegio, su chófer ya le había abierto la puerta del coche y llevaba rato esperando a que ella se bajará.
- Perdona, eh, hoy también me ire caminando así que no hace falta que venga, y de nuevo gracias por sus atenciones.
- No tiene que agradecer, ese es mi trabajo y yo lo sigo con todo gusto lady Ava.
Ava sonrió y con una breve extendida de mano se despidió de él, al girar hacía la entrada del colegio pudo notar que está vez no era Kian quien se encontraba ahí, era Blake.
- Eh, h-hola - a pesar que ya habían tenido ciertas conversaciones no podía evitar sentirse nerviosa cada vez que lo veía - ¿Esperas a alguien?
- Ahora ya no, te estaba esperando a ti - esas palabras hicieron sorprender a Ava.
- ¿Te eh pedido prestado algo? O es que acaso, ¿Te has enamorado de mi? - esto último hizo reír a Blake.
- No es eso, verás, Emilia cumple años el 16 de mayo y mis padres me han dicho que como buen caballero y su prometido tengo que escoger un buen regalo que le agrade pero sus gustos son tan extravagantes.
- Veamos, todavía es 1 de mayo, que te parece si lo discutimos al finalizar las clases, es tarde y debemos entrar - sabía que si le daba algunos consejos ahora su conversación acabaría tan pronto así que quería tener la oportunidad de pasar más tiempo con el.
- Está bien, gracias por su ayuda lady Ava.
- Sólo dime Ava - exclamó con una sonrisa.
- Bien, Ava.
Llegó a clases y para su buena suerte aún no habían empezado, Kian ya se encontraba en su pupitre de brazos cruzados.
- Buenos días, hoy no fuiste a recoger a tu princesa - esas palabras tomaron por sorpresa a Kian pero el siempre sabía como responder ante los comentarios burlones de Ava.
- No fuí por que no había princesa que recoger.
- Eres algo pesado con tus comentarios, creí que ya nos habíamos hecho amigos.
- Pues has pensado mal, lo mejor es que te vallas a sentar ahora por qué la maestra ya esta viniendo, puedo escuchar sus pasos.
- Valla, si que los demonios pueden escuchar a kilómetros de distancia - estás últimas palabras se las comento en susurros.
Se dirigió a su pupitre mientras observaba a Kian, al parecer era imposible ganarse la amistad de un demonio pero ella no se daría por vencida, así como lograría cautivar el corazón de su prometido también lograría hacerse amiga de Kian.
Las clases terminaron y a pesar de que Ava casi nunca prestaba atención lograba conseguir buenas notas, al parecer Kian ya se encontraba esperándola.
- Hoy iremos a la biblioteca con Blake - habló mientras caminaba con Kian.
- Que aburrido, sólo ve con el, después de todo tu eres la interesada no yo, iré a ver a Lucía.
- Eres malo, entonces ire yo sola, tu sólo ve a ver a tu dulce y adorada Lucía - Ava disfrutaba el burlarse de el, era fácil hacer que se sonrojara.
- Cállate quieres, bien, me iré, ya se encuentra tu príncipe esperándote - al escuchar esas palabras Ava también se sonrojó - 2 pueden jugar el mismo juego - hizo una sonrisa burlona y avanzo saliendo de la escuela, paso a lado de Blake y esté al parecer no notó su presencia, por lo visto los demonios también podían ocultar su presencia.
- Hola, aquí estoy - hablo Blake quien ya se encontraba esperándola afuera del colegio.
- Bien, entonces, ¿Te parece ir a la biblioteca a conversar mejor?
- Claro, me encantaría.
Caminaron uno a lado del otro en un profundo silencio, ambos no sabían de que conversar aún así el silencio no era incómodo, el ambiente que emanaba ese día hacía sentir a Ava tan nostálgica, sentía que así debían ser los días.
- Hoy no ah venido tu prometida a recogerte.
- Le dije que tenía cosas que hacer, se molestó como era de esperarse - acto seguido el chico comenzó a reír y luego su mirada se torno triste - sabes, me gustaría que nosotros pudiésemos elegir la vida que queremos, todavía tengo 13 años, aún no entiendo cosas sobre el amor y puede ser que tal vez nunca lo experimente.
- "Tu vida es tuya, no dejes que nadie decida por tí o de lo contrario tu sufrirás y ellos seguirán igual" eso es lo que le dijo la protagonista al protagonista en más halla del túnel ¿No es cierto? - acto seguido sonrió.
- Como si eso fuera posible en nuestro caso, pero gracias por intentar levantarme el animo - el chico le devolvió una cálida sonrisa - eres extraña pero divertida.
- No se si tomarlo como un alago o sentirme ofendida - ambos comienzan a reír.
Al mirar se dieron cuenta que ya se encontraban cerca de la biblioteca, en ese momento Ava tomó la mano izquierda de Blake para así correr directo a la biblioteca, esté pudo observar como las manos de ella eran un poco más pequeñas que las de el, incluso cualquiera pensaría que ella era menor que el.
Entraron y buscaron un lugar donde poder sentarse, Ava seguía recordando que cada vez faltaba menos para que ocurriera esa fatídica tragedia en la biblioteca.
- Y bien, ya que estamos aquí, me gustaría volver a pedir de su ayuda.
- Dime, que es lo que sabes de ella.
- Realmente no se mucho, no es como si me interesará conocerla, sólo se que le gustan las cosas costosas, si escogiera un vestido tendría que ser de la mejor calidad o de lo contrario me lo arrojaría a la cara.
Ava recordó a su amiga, era una persona honesta, tampoco le gustaban las cosas material incluso hasta una vez regalo una cadena de oro para alimentar a unos perros de la calle, aunque claro está que eso no le agrado mucho a su madre.
- Que te parece si le regalas un libro.
- Los detesta.
- Un reloj.
- No usa.
- Un brazalete.
- Tampoco usa.
- Prepara el desayuno.
- No soy bueno cocinando.
- Que tal flores.
- Tiene alergias al polen.
- Entonces si es algo complicado - Ava pensó detenidamente y sonrió al pensar en algo - ¡Ya se! Un colgante, se que no es muy caro pero si le dices que se lo das de todo corazón entonces seguro le encantará.
- Mis padres seguro no lo tomarían bien, lo verían como un insulto pero gracias por tus sugerencias, las tomaré en cuenta.
Ava acerco su mano hacía su bolso, aún guardaba el colgante que tenía pensado regalarle a Blake pero no sabía como hacer para entregárselo, decidida lo sacó y lo puso frente a la mesa de dónde estaban sentados.
- Toma, para tí.
- Es muy lindo, gracias, ¿Dónde lo has comprado?
- Fuí al pueblo para hacer las compras con mi madrastra, ahí vimos un montón de comerciantes, compré uno para tí también, acéptalo como un regalo por tu amistad.
- Gracias, es la primera vez que alguien me regala algo aparte de mi familia o de mi prometida, lo voy a atesorar - Ava se levantó de su asiento y lo ayudo a colocarlo sobre su cuello, al terminar de ponérselo lo volteó a ver directo al rostro y sonrió.
- Listo, ahora estamos conectados a través de los colgantes, mientras cargues el colgante contigo sentirás el calor del sol - con esas palabras lo que se calentó fue el rostro de Blake, no sabía del por que pero esas palabras y su acercamiento lo habían hecho sentir nervioso.
- Perdón que lo pregunté pero ¿Como se comprometieron tu y Emilia?
- Somos amigos de la infancia, mis padres y los suyos se conocieron debido a que mi padre era un aficionado en los juegos de apuesta, un día, el apostó todo su dinero y su título como Marqués al padre de Emilia, al Vizconde Santana, mi padre perdió y al momento de cobrar lo prometido mi padre no quiso soltar su dinero, el Vizconde supo que ellos tenían un hijo y les dijo que les concedería el perdón si comprometían a su hijo con su hija y así fue como quedó marcada mi vida, por una estúpida apuesta - el sólo se cubría la cara para que Ava no pudiera ver su dolor.
Al escuchar eso ella se entristeció, en su realidad eso jamás había pasado entre ellos, sus padres sólo eran amigos desde jóvenes y los habían comprometido para conservar el título de Marqués, incluso el padre de Blake odiaba las apuestas diciendo que eso era blasfemia.
- Tranquilo, no quiero ver el rostro de un amigo con expresiones tristes por mi culpa - le tomó de la mano a Blake haciendo que esté se sorprendiera.
Esas palabras hicieron que su cabeza empezará a dar vueltas, recordó a una chica diciéndole esas palabras sólo que un poco diferente, en sus recuerdos no se veía el rostro de aquella chica, no sabía que estaba pasando, creía que se había vuelto loco.
- Creo haber escuchado esas palabras antes - Ava sonrió, esas palabras se las decía ella muy a menudo.
- Supongo qué ya es algo tarde, tu prometida debe estar preocupada por tí, es mejor no hacerla esperar.
- Tienes razón, por cierto, tengo un favor que pedirte.
- Adelante, dime
- Si no te importa, me gustaría que me acompañarás este fin de semana al pueblo, nunca eh ido y me encantaría conocerlo, incluso ahí puedo conseguir el regaló de Emilia - se puso nervioso por aquella confesión.
- No tienes que sentirte avergonzado, hasta hace poco yo tampoco conocía el pueblo, y claro, me encantaría hacerte compañía.
- Bien, entonces nos vemos este fin de semana, me voy.
- Claro, eh, yo me quedaré un rato más, tengo algo que hacer.
Se despidieron con un beso de mejilla pero antes de irse Ava lo detuvo con sus palabras.
- ¡Hey Blake! ¿Que día es tu cumpleaños? - ya lo sabía.
- El 12 de agosto ¿Y tú?
- El 24 de julio.
- Tomaré nota.
- Lo mismo será para ti.
Transcurrió la tarde y finalmente Ava logró llegar a casa, subió a su habitación siendo educada con los sirvientes que se topaba, al llegar a su habitación ya se encontraban Lucía y Kian.
- ¿Pero quién te crees que eres? Nos has hecho esperarte por mucho tiempo - habló Lucía mientras se levantaba de la cama para estirarse.
- ¡Llevas el colgante que te regale! ¡Si te gusto! - exclamó Ava feliz al ver el colgante en su cuello.
- No digas tonterías, sólo lo uso por qué amo las cosas materiales.
- Se que mientes, lo veo en tu rostro - automáticamente la chica sonrió como de costumbre.
- Mejor cuéntanos como te fue, ¿Hay algún avancé? - pregunto Kian cambiando de tema.
- Oh cierto, me ah dicho que quiere que lo acompañe esté fin de semana al pueblo, quiere comprarle un regalo de cumpleaños a Emilia y me pidió ayuda.
- Uh, que se siente ayudar a tu prometido a escoger el regalo de otra chica - pregunto Kian creyendo que ella estaría furiosa.
- A decir verdad si me siento un poco triste pero, se qué no es intencional, además, ésto puede servir para ayudarme a acercarme un poco más a Blake, y si así todo puede volver a la normalidad incluyendo Emilia entonces estaré bien.
- ¡¡Hay pero que cosas dices!! - empezó a hablar burlona Lucía mientras apretaba los cachetes de la chica - ¡¡Esa es la actitud!! No te dejes vencer, lucha si no quieres ver morir de nuevo a tu prometido - su sonrisa traía de vuelta consigo a sus colmillos.
- No entiendo, si se supone que ustedes se robaran nuestras almas ¿Por que en ocasiones pareces darme comentarios de aliento?
- Actúa más y pregunta menos - habló Kian tratando de que Ava no siguiera preguntando.
- Bien, por cierto, Kian ¿Te gustaría acompañarme al pueblo?
- ¿Por que? Estarás bien yendo con el.
- No se hasta que lugares conoces por eso si no te importa me gustaría que vinieras también.
- Kian, tienes que hacerlo, ya sabes qué nuestra misión implica protegerla hasta que se cumpla el contrato.
- Bien, ire contigo, sólo por que Lucía me lo pide.
Acto seguido Ava les sonrió, tenía tantas ganas por que el fin de semana llegará ya.