- Y por eso te contrataron como mi guardaespaldas...- Concluí. -Sí... por eso...- Huyó de mi mirada. Fingí no notarlo. -Te tengo un regalo.- Dijo Camilo, para animar el ambiente. Le seguí el juego, porque no quería que todo se amargara aún más. -No es mi cumpleaños. -¿Y? No tienes que estar de cumpleaños para que te regalen algo. Sobre todo tu novio. Solté una suave carcajada. Acaricié su suave y afeitado mentón y besé su mejilla. -No te hubieses molestado. -No es ninguna molestia, mi amor.- Buscó su ropa en el suelo, y cuando encontró su chaqueta, rebuscó en los bolsillos hasta dar con una caja pequeña. Luego volvió a mi lado y me la entregó, plantándome un beso que por poco hace que olvide mi nombre. -Ojalá que te guste.- Me sonrojé cuando sus manos acariciaron mis muslos, llega

