Después de haberme puesto las piezas restantes del vestuario que consistían en un brasier a juego con las bragas y una camisa a botones de seda negra; ya me encuentro totalmente peinada con una cola de caballo bastante floja. Resulta que con la dichosa bota ortopédica se me hace mucho más fácil caminar o al menos hacer el intento y mantenerme en pie. Aún me pregunto sobre el arrebato que tuvo Daniells hace un momento salió tan deprisa, sin dar tiempo a cuestionar nada, así como Fred, que también salió y no volvió. Estos hombres me volverán loca definitivamente, sí me dejo llevar por sus actitudes. Alejo esos pensamientos mientras me posiciono frente al gran espejo la recámara, analizando a la persona frente a mí… La mujer del espejo es totalmente diferente a la chica de hace algunos días

