—Susan, necesito la lista de activos del cierre del mes pasado. —pido a mi asistente quien se levanta y va corriendo hasta su escritorio para tomar unas carpetas.
—¡Ya se los llevo! —dice desde el otro lado de la puerta.
—Has estado muy lenta en lo que pido últimamente. —reclamo un poco tranquila.
Debo admitir que nunca he sido esa clase de jefa exigente o algo así.
—Lo siento, aquí tiene. —me entrega una carpeta beige con documentos.
—Dime. —dejo la carpeta a un lado mientras presto atención a su postura, ya que sus ojos me indican que quiere decirme algo.
—Necesito apoyo, en los últimos meses se han triplicado las ganancias, por lo tanto, también el trabajo —sus ojos lucen cansados, algo que egoístamente no había notado. —Amo lo que hago, pero. —pausa.
—¿Qué? —pregunto.
—Me he estado durmiendo después de la 1 de la mañana, entro a trabajar a las 8 o incluso antes para tener en orden su agenda y.
—Para —la interrumpo con un movimiento de manos —siento mucho no haberme dado cuenta y ser exigente contigo, le pediré a Recursos Humanos que contraten a una asistente para mi asistente.
—Bueno, yo puedo encargarme de la administración, sería alguien que lleve su agenda.
—Mejor alguien que administre todo por aquí, tú no puedes pasar mi agenda, de acuerdo.
—Claro. —sonríe y sale de la oficina.
¿Cómo llegue a ser la CEO de esta empresa de vinos tan famosa del estado de California?
Verán herede esta empresa de mi padre quien heredo esta empresa de mi abuelo quien heredo de mi bisabuelo, esta empresa tiene 100 años en la familia, me llena de orgullo representarla, tener el apellido Newman significa dinero, éxito, pero, en cierto punto eso no es suficiente.
Tengo todo lo que necesito, casas en casi cada país del mundo, mi banca esta reventada de dinero y aun así siento que me hace falto algo.
Tuve amoríos cortos, nada formal, todos piden y piden, claro que entregue lo mejor que puedo, pero después de conseguir lo que querían, simplemente me votan como basura.
Necesito a una persona que me despierte todas las mañanas con un beso en la frente, deseándome los buenos días, acompañándome cada noche a dormir abrazados, pero ya no sé cómo encontrar el amor, por mis fracasos siempre arruino todo, ofrezco mucho recibiendo poco.
Dejando mis vagos pensamientos, y regreso a mi realidad.
—Brenda —llamo a la encargada de recursos humanos de la empresa externa.
—Hola señorita Newman ¿Cómo podemos ayudarle?
—Necesito que me apoyen a contratar a una persona para secretaria administrativa.
—Claro que sí, algo en específico.
—Muchas ganas de aprender, conocimientos básicos en administración y mucha dedicación al trabajo.
—Rango de edad, genero.
—De 23 a 40 años y el género seria ambos sexos.
—De acuerdo, la publicaremos en las r************* y en el periódico de la ciudad.
—Muchas gracias, Brenda.
Cuelgo el teléfono, sé que será más trabajo para Susan por que tendrá que enseñarle lo básico y avanzado del día a día.
—Señorita Newman. —entra Susan a la oficina. —Tiene una cita a las 12 del medio día con su madre, recuerde que la boda de su hermana se acerca.
—Claro, lo había olvidado, ella esta aferrada en que la boda sea en el viñedo al sur del estado, pero le dije que está en mantenimiento, así que lo más seguro es que quiera que acceda a lo que ella quiere.
—Lo más probable, y por último a las 4 de la tarde viene el encargado de la zona centro, quiere ver algo sobre unos nuevos sabores.
—Claro, en caso de no estar cerca antes de las 4 te aviso para que pospongas esa cita.
—Por supuesto.
—Por cierto — acomodo mis brazos sobre el escritorio —Brenda publicara la vacante, esperemos tener respuesta lo antes posible.
—Muchas gracias. —da un pequeño salto de emoción.
—Bueno seguiré con los correos.
***
Susan tiene trabajando cerca de 3 años para mí, cuando me hice CEO de esta empresa, a los dos meses entro conmigo a trabajar, mi padre tenía una secretaria inútil, sé que él, la había contratado por sus largas piernas y pechos voluptuosos, pero yo la tuve que correr por insuficiente en mi área de trabajo.
Después, de eso, paso lo peor, mi padre dejo a mi madre por irse con su secretaria, pero, ella no contaba que no tendría nada de esta empresa a su favor, ya que al ser la hija mayor tome posesión cuando mi padre se desanclo de este barco.
Es más que obvio que ellos no duraron ni unos cuantos meses, los millones de dólares que tenía mi padre por su retiro, se les fueron como agua, se endeudaron y ahora mi padre está en la quiebra y divorciado.
***
—Bueno Susan, me iré regreso por la tarde, por favor me avisas si Brenda encuentra a una candidata o candidato. —ella me entrega mi bolso y saco.
—Claro estaré al pendiente.
Salgo del edificio, si, nosotros no estamos situados en los viñedos administrando todo, mi bisabuelo si lo hacía, pero mi abuelo se modernizo y rento una planta entera en los edificios del centro de california, para eso de los temas administrativos, y mi padre contrato una empresa que recluta personal para nosotros.
Bajo al estacionamiento, saco las llaves de mi precioso Rimac C_Two color n***o, regalo de mis padres cuando me gradué de la universidad.
—Hola bebé. —hablo mientras presiono el botón para quitar el seguro.
Estar dentro de él me hace sentir aún más poderosa, más llena de vida, poner mis manos en el volante me llena de adrenalina pura, sus caballos de fuerza estremecen hasta el último hueso de mi cuerpo.
Si, estos lujos son los que me apasionan de mi trabajo.
Ring, Ring suena mi celular.
—Aló —contesto sin quitar la mirada de enfrente.
—Hija —la voz de mi mamá suena en todo el carro —Si vienes ¿cierto?
—Estoy a unos 10 minutos del viñedo.
—Gracias corazón, nos vemos.
Que fastidio. Pienso.
Bueno, cuando mi padre dejo a mi madre ella cayo en una profunda depresión de 3 meses, lo sé, suena tonto, pero desde que tengo memoria ellos dos nunca se demostraron cariño delante de nosotros, eran muy reservados, después de su profunda (sarcasmo) depresión, viajo a Brasil, ella quería despejarse yendo al carnaval de cada año.
Regreso luego de 3 semanas, con un esposo nuevo.
Mi madre ahora tiene 55 años y el 30, es de mi edad, está claro que todos nos opusimos a eso, ya que él se mostraba más interesado en los lujos que ella le podía dar, pero bueno de eso ya más de 2 años y siguen juntos, no nos quedó de otra más que aceptar su nueva relación. Ella se ve contenta, llena de vida al lado de él, algo que, a decir verdad, nunca vi que tuviera al lado de mi padre.
Estaciono mi precioso auto antes de llegar al viñedo que se encuentra un poco atascado de lodo.
Prefiero que mis hermosas zapatillas de Saint Laurent de casi 1,300 dólares se ensucien un poco a poner en riesgo algo de mi bebé.
A lo lejos, puedo ver a la niña consentida y mi mamada de 24 años, o sea mi hermana Anastasia junto a mi preciosa madre Olivia.
—Cow. —dice emocionada el apodo que me ha dicho desde que tiene 3 años, me recibe con un cálido y oloroso abrazo.
—Anne. —respondo su cariño.
—Me alegra que si puedas preocuparte por mí y no solo por tu trabajo.
—Hermanita, sabes que los lujos no se pagan solos, bueno los tuyos sí, pero los míos no.
—Tonta. —bufa.
—Ya mis niñas, no peleen, este día esta de maravilla para que empiecen con sus pequeñas peleas.
—Claro madre. —decimos al mismo tiempo.
—Bueno pasemos. —pido mientras sacudo mis pantalones que se han enlodado un poco, así como mis zapatillas.
—Tendrías que haber traído unas botas. —comenta Anne mientras ve mi acto.
—Bueno olvide que tenía que venir a verlas, pero para la próxima trae unas botas en mi carro.
—¡Eso sería genial! —arquea una ceja en modo de abucheo.
—Ya niñas.
Caminamos por la granja donde se aguardan todos los barriles de vino, después tomamos el pasillo principal hasta llegar terreno plantado de vides.
—¡Es tan hermoso! —Anne toma mi mano apretándola para no caerse de la emoción que le provoca ver este lugar.
—Sigo sin entender tu afán de casarte aquí. —bufó rodeando los ojos y soltando su mano.
—Cuando encuentres a alguien en tu vida con quien quieras pasar el resto de tus días, lo entenderás.
—Paso. —literal doy paso para atrás.
—No digas nunca Courtney —comenta mi madre.
—En fin. —interrumpo antes de que empiece con sus sermones de todos los días.
—Bueno, la boda esta próxima, solo 2 meses para estar con mi amorcito. —emocionada da saltos de alegría. —La organizadora de bodas vendrá la próxima semana para ver espacios.
—Anne —la tomo por el hombro —no existe el suficiente espacio.
—Solo serán las personas más allegadas a nosotros, son como 120.
Mi mirada de asombro es inevitable, pero aun así pienso en no estropearle el mejor día de su vida, así que me esmerare por que se cumpla lo que ella quiere.
—Está bien Anne. —la tomo por el brazo —Haremos lo posible por hacerlo bien.
—Gracias Courtney.
Me despido de ellas en la entrada donde las espera el chofer de la familia, yo me subo a mi precioso auto.
Ring, Ring. Suena mi teléfono.
—Hola. —contesto al saber que es Susan.
—Señorita Newman.
—Dime Courtney. —Repito por milésima vez.
—Courtney— suspira profundo —Brenda consiguió a una persona para el puesto.
—Wow, que eficiencia. —contesto emocionada.
—Lo sé, la citaron para hoy en la oficina a las 5 de la tarde.
—¡Esta perfecto!
—Muy bien, entonces si vienen a su cita de las 4 ¿verdad?
—Voy para allá.
Conduzco por las preciosas calles de california hasta pasar por mi cafetería favorita -Sugar and Cream- donde preparan el mejor Moka del mundo, este local tiene una descendencia como el viñedo, quien recibe el negocio familiar recibe la reliquia más poderosa de las recetas de la bisabuela Amanda, es lo que me ha contado la encargada del lugar.
—Buenos días. —saludo en cuanto cruzo la puerta.
—Señorita Newman. —me saluda Eve la bisnieta encargada. —Moka con 0 de azúcar en bote grande para llevar.
Asiento.
—Quiere que le agregamos unos canolis, están recién salidos del horno.
—Por supuesto. —me pego a la vitrina para oler y saborearme todo el menú.
Prepara mi orden, y al final toma una bolsa de papel donde pone un canoli. Frunzo en ceño.
—Que sean 5 por favor.
Me entrega mi pedido, saco un billete de 50 dólares y lo dejo en la caja.
—Le entrego su cambio. —estira su mano hacia mí.
—Sabes que eso no pasara, este moka y estos canolis —levanto ambas manos con los productos en ella —Valen eso y más.
—Le agradezco como siempre su compra señorita Newman.
—Nada que agradecer, nos vemos.
Doy un sorbo a mi moka y esta perfecto para mi paladar gustativo, el chocolate con la leche y el café hacen la mejor bebida que he probado.
Regreso a mi auto, acomodo mi moka en el portavaso personalizado con destellos brillantes, pongo mis canolis en el copiloto y regreso a mi oficina.
Se abre el elevador, subo la mirada y el reloj marca las 3 de la tarde.
Tengo una hora para despejar mi mente. Pienso.
—Courtney. —esa voz varonil me hace estremecer por completo.
Volteo para encontrarme con Axel, el contralor de los viñedos Newman.
—Axel. —me acerco para saludarlo.
—¿Cómo estás? —pregunta viéndome de pies a cabeza.
—No mejor que tú, dime, ¿cómo estuvieron tus vacaciones? —pregunto mientras tomo un sorbo de mi moka.
—Fabulosas, ya abra tiempo de contar.
Él y yo tuvimos una especie de aventura en el pasado, lo mantuvimos a flote hasta que me confeso que quería dejar a su familia por mí, ahí, me di cuenta de que no quería eso en mi vida.
Si nos acostamos en dos ocasiones, no me siento orgullosa de eso.
—Bueno ¿a qué debe el honor de tu visita?
—¿Estás buscando otra asistente? O vas a correr a Susan.
—Bueno, como sabrás el trabajo multiplico con la apertura de dos viñedos en el país hermano, así que Susan me pidió apoyo.
—Ya veo.
—Eso no afecta el dinero ¿cierto?
—Bueno, no.
—Ya en serio, dime a que viniste. —me llena de intriga que este aquí.
—Mi esposa me abandono. —agacha la mirada.
Volteo para ver quien está cerca de nosotros, pero todos siguen en sus trabajos.
—Vamos a mi oficina.
Camina detrás de mi hasta que llegamos al escritorio de Susan.
—Si llega el encargado me avisas por favor. —digo antes de entrar a la oficina.
Ella sabe de mi pasado con Axel, así que su mirada es neutral cuando lo ve pasar detrás de mí.
—¿Quieres un canoli? —acerco la bolsa de papel a él.
—No, gracias.
—Cuéntame ¿Como paso? —pregunto mientras tomo asiento.
—Ella, era una mujer estupenda, atendía a nuestros hijos de maravilla, después me dijo que estaba cansada de estar de ama de casa, así que ya sabes, empezó a trabajar en el viñedo del sur —suspira —después de eso, empezó a estar estresada en cuanto cruzaba la puerta a la casa, estaba enfadada por que la niñera no había dormido a los niños, ella quería llegar y no cuidarlos más.
—Espera, ¿te dejo a tus hijos? — el asiente.
—Para no hacer esto más largo, me engaño con tu encargado del centro.
—¿Con Omar? —es con quien tendré una junta.
—Si con Omar Sunrise. —hace una mueca de desagrado.
—Lo siento tanto Axel, te juro que me duele mucho que tengas que pasar por algo así.
—Ya estoy libre Courtney. —guiña un ojo.
—Claro, podremos salir este fin de semana.
—¿De verdad?
—Bueno, somos amigos aun así que no tiene nada de malo.
—Claro, bueno, me voy antes de toparme con él.
Se despide con un ligero beso en la mejilla izquierda.
Tal vez se lo merece, o tal vez no, pero el karma es cabrón cuando de engaños se trata. Pienso.
—Courtney. —interrumpe Susan mis pensamientos.
—Llego Omar.
—Adelante.
Me levanto de mi asiento, me acomodo mi blusa blanca de botones, así como mi pantalón n***o, sacudo mi cabello y me siento sobre mi escritorio recargando mi peso en los brazos extendidos.
—Señorita Newman, buenas tardes. —saluda aquel hombre de piel clara con ojos azules y un poco de peso.
—Omar. —me limito a decir.
—Tengo unas propuestas sobre nuevos sabores para el vino.
—Te juro que me interesaría escucharte, pero.
—Ya se enteró ¿cierto?
—Lo que hiciste no tiene ética. —si hablo en este sentido es porque la única persona que sabe de mi amorío con Axel es Susan.
—Yo. —tartamudea.
—No es personal, pero está en contra de las reglas los amoríos que rompen matrimonios Omar, siento mucho decirte que.
—¿Estoy despedido? —sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas.
—Lo siento. —arqueo la ceja izquierda.
—Claro. —agacha la cabeza.
—Brenda te hará llegar el cheque, no te preocupes, te pagaremos lo que corresponde a la ley, te agradezco demasiado por los 9 años de trabajo y dedicación a la empresa, pero lamento mucho que cayeras tan bajo. —no es que la esposa de Axel no valga, pero el acto me enfada mucho.
Sale de la oficina, mientras tomo mi asiento, sé que cuando Axel se entere que lo despedí, me querrá llenar de regalos.
—Susan. —llamo a mi asistente.
—Dígame. —entra corriendo.
—Nadie debe de saber del despido de Omar, ahora mismo llamare a Brenda para que contrate a un encargado.
—Claro. —da media vuelta para regresar a su escritorio —por cierto, la persona que viene para el puesto está aquí.
—Hazlo pasar por favor, me puedes apoyar a llamarle a Brenda.
—Por supuesto, pero es ella.
—Claro.
Cuando sale Susan, veo a una chica de piel morena con ojos color azabache cruzar la puerta, trae una falda negra a la rodilla, una blusa coral de manga a tres cuartos a juego de unas zapatillas negras con una coleta alta enmarcando la forma de corazón de su cara.
—Buenas tardes soy Helena Peyton. —estira su mano hacia mí.
Que me parta un rayo. Trago saliva.