Capítulo 18

1457 Palabras
Scarlett Perdí el control de mi cuerpo, a pesar de que mi mente que gritaba que saliera de ahí mis piernas no respondían, era inútil, él me había visto. —¿Qué dijiste Carlo? —Iván arquea una ceja confundido —es Scarlett, la conociste ayer ¿recuerdas? Carlo me mira una vez más para después ofrecerme una siniestra sonrisa provocando que todo mi cuerpo se estremeciera. —Tal parece que me confundí —responde dejándome totalmente desconcertada ¿por qué no me delató? —Si me disculpan me iré a cambiar —antes de que Iván dijera algo me alejé de ahí para encerrarme en mi vestidor. No sé cuánto tiempo estuve encerrada, pero si quería evitar que Carlo me descubriera permanecería encerrada todo el día si era posible, de pronto la puerta de mi vestidor se abrió dejando a entrar a quien menos deseaba. —Vaya, vaya. Así que Danka Svaboda —dice con burla —dime Scarlett ¿Iván sabe que le pones los cuernos con su primo? —¡Cierra la boca! ¡Tú no sabes nada! —defiendo. —Tienes agallas, debo de reconocerlo, pero ¿las tendrás cuando le diga a Iván lo que sé? —mi cuerpo se tensa al escucharlo. —No lo hagas —suplico, una cínica sonrisa se formó en su rostro. —Sabes, no soy tan cruel. Estoy dispuesto a guardar tu secreto si haces algo por mí —el muy imbécil me estaba chantajeando. —¿Qué? —Al parecer tienes loco a Iván y me gustaría saber porque ¿Qué tan buena eres en la cama? —Carlo me acorraló entre su cuerpo y el pequeño sofá que tenía en mi vestidor para después comenzar a besarme —desde que te vi en la carrera llamaste mi atención y no sabes cuantas veses fantaseé con tenerte de esta manera. La forma en que sus manos tocaban mi cuerpo mi asqueaba y con toda la fuerza que mi cuerpo me permitió lo golpeé en su entre pierna lo más fuerte que pude. —Zorra —se queja, aprovecho su distracción para salir corriendo, pero para mí mala suerte me topé con Iván a la mitad del pasillo. —Scarlett ¿dónde demonios te habías metido? —pero antes de que pudiera responder Carlo aparece tras nosotros, su pecho subía y bajaba rápidamente debido a su agitada respiración mientras sus ojos me miraban con odio. —¡Tú! ¡maldita zorra! —insultó. —¿Se puede saber qué pasa? —Iván se interpuso entre su amigo y yo, era evidente su enfado ya que él odiaba dar espectáculos en su agencia. —Pasa que tu zorra quiso seducirme y como la rechacé y la amenacé con decirte, ella me golpeó y salió corriendo para inculparme —miro a Iván con temor, no era posible que él se tragara ese cuento. —¡No es verdad Iván! —me defiendo —él quiso abusar de mí —chillo. —Eso no es todo, ella quiso seducirme porque descubrí su secreto —dice Carlo mientras que Iván no dejaba de mirar la escena confundido —tu noviecita tiene algunos alías. —¿Qué es lo que sabes? —Iván —me apresuro a decir. —¡Cállate! —grita. —¿Recuerdas que te dije que había encontrado material para la agencia?— Iván asintió —pues esta chica que está a tu lado es la misma que ganó la carrera de motocicletas y la misma que estaba con Izavok. La mandíbula de Iván se tensó notablemente tratando de contener su ira. —¡Salgan de aquí ahora mismo! —ordena a todo el personal que se encontraba en el estudio —¡no quiero a nadie aquí! ¡Largo! Inmediatamente todos comenzaron a salir rápidamente del lugar dejándome a solas con Iván y Carlo. —¡Eres una maldita hija de perra! —antes de que pudiera reaccionar el puño de Iván impactó en mi mejilla provocando que callera al suelo. —¿Qué hacías con Izavok? —No hice nada —chillo —solo gané una carrera por él para compensar el accidente de la cafetería. —No te creo — espetó —eres una maldita mentirosa. —Iván —otro golpe impidió que hablara. —Cuantas veces no te habrás revolcado con él, cuantas veces no me habrás visto la cara de estúpido —la vena de su frente era visible debido a su enfado. —No te he engañado con Aron ni con nadie más —espeto. —Te arrepentirás de haberme mentido—él saca su celular e hizo una llamada. —¿Señor? —contestó una voz masculina. Iván había puesto el altavoz. —Lleva a Cassandra y Francescca Voitovych a la cabaña que está cerca de las afueras de la ciudad —ordena. —Entendido. —¡No Iván! ¡Por favor! ¡Perdóname! —Ya sabes que hacer. —Si señor —después de eso colgó. —¡No les hagas daño Iván! Nunca te traicioné, lo juro. —Con esto aprenderás que conmigo no se juega —él me toma del cabello para ponerme de pie. Nos dirigimos a las afueras de ciudad donde un espeso bosque nos recibió, Iván me tenía sujeta del brazo de una manera tan fuerte que impedía que la sangre me circulara de forma correcta ya que mi piel había comenzado a hormiguear, del otro lado del auto se encontraba Carlo quien cada vez que me miraba una sonrisa se asomaba en su rostro. Maldito. —Llegamos —Iván me arrastra fuera del auto y entramos a la cabaña. Jamás había venido a este lugar, pero sabía que aquí Iván se encargaba de acabar con todos sus estorbos y si habían traído a mi hermana y mi madre a este lugar solo podía significar una cosa. —¡Mamá! ¡Franny! —las lágrimas picaban en mis ojos en cuanto vi a mi madre y a mi pequeña hermana atadas en una silla mal heridas. Su boca y ojos estaban cubiertos por una tela mientras que sus cuerpos estaban cubiertos de sangre. —Iván te lo suplico, no lo hagas —pero a pesar de mis ruegos Iván no parecía escuchar. —Señor —uno de sus matones le acercó un arma provocando que mi sangre se helara. —Iván no lo hagas. —Sujétenla —sus hombres me sostuvieron impidiendo que me interpusiera. —Por favor mi amor —pido con la esperanza de hacerlo reaccionar ya que estaba cegado por la ira y la traición. Él se acercó a mí y con cuidado acarició mi rostro. —Cuántas veces te pedí que llamaras de ese modo —susurra con decepción, su mirada se suavizó. —Desde ahora lo haré, estaré para ti cuando quieras y no me resistiré —digo con la voz a punto de quebrarse —y sobre todo jamás volveré a ver a Aron Izavok. —¿Lo juras? —cierro los ojos con fuerza. —Lo juro —Iván acerca su rostro al mío, cierro los ojos con la finalidad de entregarme al beso, pero este jamás llegó. —Creo que aprendiste demasiado tarde la lección, amor. La primera bala fue disparada. —¡No! Esto no era como las películas en donde en momentos como este aparecía el héroe y salvaba a la chica de su triste final, no, este no era el caso, ahora el cuerpo de mi madre caía sin vida justo frente a mis ojos. —No, mamá —Llévense a la niña —ordena Iván, sentí un gran alivio al ver que ella seguía con vida, los disparos solo fueron dirigidos a mi madre. —Eres un maldito Iván —las palabras que salían de mi boca estaban cargadas del más profundo odio —no sabes cuánto te odio. —Mi querida Scarlett no me culpes a mí por triste destino de tu madre —él hace una seña en donde se encontraba su cuerpo cubierto de sangre —esto no hubiera pasado si hubieras escuchado mis órdenes, pero tus actos de rebeldía nos han orillado a esto. —Te juro que un día te arrepentirás de todo lo que has hecho —amenazo. —¿A sí? ¿Y qué harás? ¿Llorar hasta ahogarme en tus patéticas lágrimas? —se burla. Pero mis palabras jamás habían estado tan cargadas de verdad como ahora, juro ante el cadáver de mi madre que yo misma me encargaré de destruir a Iván Kozel, hoy había nacido una nueva Scarlett Voitovych. —Te gusta estar con Aron ¿eh? —él tomó mis mejillas entre sus manos —te daré ese gusto querida.
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