Aron
—¿Y bien, ¿qué dices? —Las manos de Carlo se colocaron frente al escritorio entrelazándose entre sí.
—Digo que lamento que hayan perdido su tiempo al venir hasta aquí —la sonrisa de Carlo desapareció dando lugar a una fría expresión.
—¿Acaso eres estúpido? —Iván golpea el escritorio haciendo vibrar los vasos de vodka —¡son veinte millones! ¡Veinte putos millones!
—Podrían ser cien y mi respuesta seguiría siendo la misma —me coloco hacia el frente al mismo tiempo que deletreaba la siguiente palabra —No.
—¿Quieres mandar a la mierda todo por lo que ha trabajado nuestra familia? En lugar de incrementar nuestro poder prefieres confirmarte con unas cuantas migajas —no pude evitar reír cuando usó esa patética excusa.
—¿Desde cuándo te importa la familia? Si mal no recuerdo nosotros solo somos el canal de comunicación entre nuestros padres —espeté —no hay lazos familiares, solo negocios —digo utilizando las mismas palabras que él utilizó una vez.
Nuestros lazos familiares no eran más que una relación sanguínea, lo sé desde que el padre de Iván desató una guerra entre ambas familias. Mi abuelo, Abraham Kozel, antiguo jefe de la mafia de la República Checa era el hombre más temido y más respetado en el mundo de la mafia y ese legado se le otorgaría a uno de sus dos hijos.
Alejandra Kozel o Benjamín Kozel.
Alejandra, mi madre, era la asesina perfecta, un as bajo la manga de mi abuelo gracias a sus magníficas habilidades para los negocios ilícitos mientras que Benjamín padre de Iván, un hombre cruel y con altas capacidades para llevar las riendas de los negocios del abuelo. Sin embargo, tiempo después mi abuelo se dio cuenta de que las capacidades de madre eran superiores a las de mi tío, así que, sin importar el género mi abuelo le cedió el poder a mi madre, esa decisión generó diversos desacuerdos en la familia entre ellos el padre de Iván, ya que no toleraba que una mujer tomara su puesto.
Pero la situación empeoró poco tiempo después cuando mi madre de casó con Demián Izavok, un adinerado empresario que unió sus negocios a mi abuelo para el lavado de dinero, entre esos negocios se encontraba el casino más grande de Praga, el Carnaval.
Después de la muerte del abuelo el padre de Iván aprovechó la situación para iniciar una guerra entre hermanos, él trató de poner en contra a nuestros aliados y destituir a su propia hermana, sin mencionar que trató de asesinarla, Benjamín no podía soportar que mi padre- un desconocido- tomara su lugar.
La pelea entre los hermanos Kozel cesó cuando mi madre propuso una tregua, ella cedería más territorio a Benjamín para la venta de droga, la única condición era que se mantuvieran alejados del clan Izavok. Cuando mi primo y yo nacimos nuestros padres acordaron que para tener el menos contacto entre ellos, nosotros seríamos su canal de comunicación para los negocios; sin embargo, mis padres se mantienen alerta, no es normal que los Kozel se mantengan tan tranquilos.
Hay una cosa que desean y yo no les daré la oportunidad de obtenerlo.
—Solo piensa en lo que podrás lograr si te unes a nosotros —esta vez fue Carlo quien habló tratando de convencerme, menudo idiota.
—¿Lo qué lograré yo? Está más que claro que la familia Izavok está en la cima y no necesitamos de nadie para lograr más de lo tenemos —hago una pausa mientras jugaba con el vaso que sostenía mi mano —tengo entendido que la compañía Elite está teniendo ciertos problemas para vender su mercancía —llevo el vaso a mis labios y le doy un sorbo —es por eso que ustedes tienen la fantasía de que si traen su mercancía al Carnaval se venderá mejor ¿me equivoco?
—No te creas el mejor en todo Izavok porque no lo eres —se burla Iván —esta propuesta tenía el fin de reforzar esta alianza, pero gracias a ti estúpida soberbia todos tus negocios se irán a la mierda.
—No me digas —digo con sarcasmo —¿y qué harás? ¿Llorarás como un crío? O tal vez ¿llamarás a la policía?
Iván se levanta furioso de su asiento sacando su arma, la cual apuntaba directamente hacia mi corazón; sin embargo, permanecí en mí mismo lugar.
—¿Qué estás insinuando Izavok? —Grita —¿estás insinuando que soy un maldito soplón? —Me encojo de hombros.
—Fue solo una sugerencia —sonrío al ver que Iván no tenía la intención de bajar su arma —hazlo, eso es lo que más deseas ¿no? —Salgo fuera de mi lugar mientras él seguía apuntándome.
—Iván es hora de irnos —interrumpe Carlo tratando de evitar nuestro enfrentamiento, Iván me dedicó una sonrisa ladina.
—Recuerda que esta alianza era la única forma de mantener unida a la familia ahora gracias a ti arderá Troya —no pude evitar sonreír.
—Con gusto los estaré esperando —digo con firmeza.
Ambos salieron de la oficina dando un portazo, ahora más que nunca había confirmado mis sospechas, esos dos planeaban destruirme, pero no sería tan sencillo. Ese es mi secreto, siempre que creas que tienes la delantera yo ya estoy a dos pasos adelante.
[....]
—¿Y bien? —Pregunto a Lena en cuanto salió de su escondite.
—Tengo la información que me pediste —extiende un documento con toda la información que necesito.
Era un expediente con fotografías e información de todos los movimientos de Iván y Carlo durante los últimos días, de esta manera seria más fácil mantenerlos vigilados y atacar cuando menos se lo esperen solo hay que ser sigilosos y esperar el momento adecuado.
—¿Y qué hay de la chica?
—Scarlett Voitovych —comienzo a leer —edad, 17 años; estudiante de arte y modelo principal de Elite, ella es propiedad de Iván Kozel gracias a que ella accedió a trabajar para él y así salvar la vida de su padre, quien debía una gran suma de dinero a los Kozel, ella no es una amenaza —no pude evitar sostener el vaso que tenía con fuerza.
—¿Qué pasó con el bastardo que la dejó a merced de Iván?
—Está muerto.
—Me alegra.
—¿Algo más que necesites Aron? —Asiento.
—Dile a Luther que se mantenga alerta —sonrío —tal vez pronto ambos tengan trabajo —digo sin dejar de mirar la fotografía de Scarlett, ahora más que nunca creo que mantener a esta chica cerca, será mi as bajo la manga.