Scarlett
Maldición.
Si Carlo Inavov descubría que soy la acompañante de Iván corro el riesgo de que me delate cuando estuve en la carrera con Aron, mis manos sudaban y mi respiración se había vuelto más acelerada, estaba perdida y lo peor de todo es que no podía separarme del lado de Iván sino me iría mal.
—¿Y quién es esta hermosa señorita? —Carlo se acerca a mí de manera seductora olvidando por completo a la rubia que estaba a su lado.
—Scarlett —respondo al mismo tiempo que él deposita un beso en el dorso de mi mano.
—Scarlett —repite mientras pasa su lengua por sus labios como si saboreara cada letra de mi nombre —rojo escarlata, nombre que solo llevan las mujeres destinadas al éxito —murmura —¿sabes? El color escarlata es mi favorito —entreabrí mis labios para decir algo, pero Iván se adelantó.
—Un nombre hermoso, cierto —Iván pasa su mano por mi cintura atrayéndome hacia él —el nombre de mi novia —dice haciendo énfasis en la última palabra ¿desde cuándo era la novia de Iván Kozel? Ni yo lo sabía, pero de lo que sí estaba segura era de que Iván era muy posesivo, no era nada más que un crío que temía que le arrebataran su juguete favorito.
—Déjame felicitarte entonces —Carlo muestra una sonrisa socarrona —eres afortunado por tener semejante belleza.
Los cuatro tomamos asiento cerca de la barra, la rubia se sienta sobre las piernas de Carlo mientras que yo permanezco cerca de Iván, él no despega su mano de mi cintura en ningún momento, tal parece que no pasaba desapercibida las miradas lascivas que Carlo me mandaba de vez en cuando.
—Quiero presentarte Lieke, es holandesa —dice refiriéndose a la rubia quién solo se limitó a mostrar una tímida sonrisa —mi nueva inversión.
Mi corazón se detiene al escuchar su declaración y no pude evitar sentir pena por ella, lo que esos dos hacían no tenía perdón, ni siquiera eran dignos de llamarse seres humanos, hace unos meses Iván solo prostituía a chicas pertenecientes a la República Checa, pero desde que se asoció con Carlo Ivanov ambos traficaban mujeres de distintos países, un trabajo más internacional>> así lo había llamado Carlo, atraían a distintas chicas a la agencia y les hacían firmar un contrato falso, salían en las portadas de las revistas por un tiempo y luego las mandaban a los prostíbulos, las que eran vírgenes eran subastadas a cerdos millonarios de diversos países en el club Oasis el cual es propiedad de Carlo.
Las que tenían suerte eran compradas por socios de Iván y permanecían en Praga con una vida llena de lujos, como en caso mío, solo las que éramos propiedad de la mafia República Checa salíamos en las revistas de moda, truco para despistar la verdadera cara de Elite, las demás chicas eran exhibidas en una página web clandestina especialmente para el tráfico de personas.
Miro con pena nuevamente a Leike quien parecía estar viviendo el mismo martirio que yo, pero por desgracia ese no es mi problema, solo debo concentrarme en mí y en mi supervivencia porque eso es lo que hago cada día al lado de Iván sobrevivir.
—Ella es de confianza —Carlo posa su mirada en mí.
—Lo es —asegura mientras hundía su rostro en mi cabello —ella no se atrevería a traicionarme porque antes mataría a su familia ¿verdad cariño?
—Sí Iván —asiento.
—Así me gusta —me acerco a él y planto un rápido beso en sus labios, pero antes de que me apartara Iván pasó su mano por mi nuca atrayéndome hacia él para profundizar el beso.
Debes mantener a tus amigos cerca y a tus enemigos más.
—¿Y ella es de fiar? —Esta vez fue turno de Iván dudar de la presencia de Leike.
—Ella no habla checo, así que, no puede entendernos.
—¿Qué haremos sino logramos convencerlo? —Quiso saber Carlo mientras le daba un sorbo a su coñac.
—Créeme cuando te digo que aceptará, sería un estúpido si se negara al ingreso mensual de veinte millones de dólares —Iván imita la acción de Carlo y llevó su vaso de vodka a su boca. No es más que un crio estúpido con complejo de adulto —además sino acepta tendremos que recurrir a medidas más drásticas.
Solo me limito a escuchar su plática, sea quien sea de quién están hablando debía tener cuidado, estos dos no me daban buena espina.
—Está alianza nos traerá varios beneficios a ambos —comenta Carlo.
—Estoy de acuerdo —secunda Iván —si el estúpido de mi primo acepta nos ganaremos su confianza y así no tendríamos que infiltrar a nuestros espías ni sobornar a empleados, eso nos ha generado muchas pérdidas de dinero.
—Que son unos cuantos millones —Carlo alza los hombros restándole importancia —si cuando aniquilemos a tu primo y a toda su familia tendremos todo su imperio.
Mi corazón dio un vuelco debido a la curiosidad que sentía, ¿qué plan se traía entre manos Iván?
—Y hablando del rey de Roma —ambos miran hacia el frente, una inevitable sonrisa cargada de malicia se asoma en los labios de ambos traidores al ver llegar a quien tanto esperaban.
Al parecer las sorpresas no acaban esta noche porque mis ojos se abrieron con sorpresa al ver a llegar a Aron Izavok junto a una chica de cabello azabache, mi corazón se estremeció al verlo con semejante compañía, pero era de esperarse, después de todo no había diferencia entre Iván o Aron.
—¡Primo! —Saluda Iván mientras Aron le respondió con un ligero movimiento de cabeza.
Ambos poseen personalidades totalmente diferentes, sin mencionar los rasgos físicos ¿cómo era posible que estos dos fueran parientes? Y lo peor ¿cómo es que Iván pretende traicionar a su propia familia? Mis ojos permanecieron clavados en Aron hasta que su mirada se encontró con la mía, era como si se hubiera dado cuenta que lo había estado mirando.
—Ha pasado tiempo Scarlett —dice en forma de saludo, sentí como el calor subía a mis mejillas ante la penetrante mirada de Aron.
—Demasiado —fue lo único que pude decir, esta era la primera frase que intercambiábamos Aron y yo desde la última vez que nos vimos en la arena de motocicletas.
Un fuerte tirón en mi brazo me sacó de mi transe, ya que Iván toma mi brazo bruscamente haciéndome retroceder, su mano rodeaba mi antebrazo con demasiada fuerza causando un ligero dolor, intento disimular la incómoda sensación que Iván me provoca, pero parece que mi dolor no le importaba en absoluto.
—Iván, me lastimas —susurro.
—¿Así? Eso no pensabas cuando estabas de zorra.
—¡Iván! —Llama Aron —¡suéltala!
—¿Quién carajos eres para decir cómo tratar a mis cosas? —> eso era para Iván, ni siquiera me consideraba como una persona —¿qué? ¿Te interesa? —Aron tensa notablemente la mandíbula mostrando su enfado.
—¿Crees que lo hago por ella? Vine a hablar de negocios, así que, no tengo tiempo para presenciar tus ataques de celos —Iván me suelta dejando una marca roja en mi brazo, después se dirigieron hacia un despacho privado, después de todo él era el hijo del dueño.
Sabía que no le importaba a Aron, pero un parte de mí quería creer que él se enfrentó a Iván por mí, las tres nos quedamos fuera del despacho, según ellos los negocios son para hombres, así que, como sus mujeres y acompañantes debíamos esperar afuera.
[...]
Las horas pasaban lentamente y no había señales de ninguno de ellos, Leike había desaparecido hace un momento dejándome sola con la acompañante de Aron, temía por él, ya que, la conversación que tuvieron Carlo e Iván me dejó intranquila, caminaba de un lado a otro tratando de tranquilizar mis nervios, seguramente lucía como un total paranoica, eso explicaba porque la chica que acompañaba a Aron no dejaba de mirarme, pero ¿por qué actuaba de esta manera? No debía importarme lo que le sucediera a Aron después de todo él pertenecía a la mafia, el mundo que arruinó mi vida, después de un rato esa chica dejó de tener interés en cada uno de mis movimientos porque desapareció, era la oportunidad perfecta para poder espiar detrás de la puerta, así que, con cuidado me asomo por el pomo de la puerta.
—No deberías estar espiando —una voz femenina con un notable acento me hizo sobresaltar.
—¿Tú? —No pude evitar expresar mi sorpresa al ver a Leike detrás de mí hablando perfectamente el idioma checo.
—No creo que logren convencerlo —dice ignorando mi pregunta —jamás podrán hacer que Aron se una a ellos.
—¿De qué estás hablando?
—Carlo e Iván pretenden que Aron implemente en el casino la trata de mujeres y si se une a ellos ambos podrán traficar droga en los dominios Izavok, eso los hará muy poderosos.
—Pero Aron sospecharía de ellos.
—Ya lo hace —asegura Leike —por eso los reunió a ambos aquí, ellos creen que les dará la respuesta que ellos quieren pero seguramente él se negará.
—Has escuchado a Iván, son veinte millones mensuales nadie se negaría a tal propuesta.
—Aron lo hará si con ellos salva su imperio, si se une con Carlo e Iván una vez que obtengan lo que desean no dudarán en sacar del juego a Aron y para cuando eso suceda será demasiado tarde, la familia Izavok ya se habrá desmoronado.
—No puedo creer que esto sea verdad —el solo hecho de imaginar a Aron destruido a causa de Iván me ponía mal, no podía ser posible que él se saliera con la suya, alguien debería tener el valor de acabar con Iván Kozel.
—Créelo —Leike interrumpió mi diálogo interno —gracias a que Aron ha rechazado todas sus propuestas ellos han hecho de todo para destruirlo, han infiltrado espías en el casino y hasta han enviado a la policía para que investigue los negocios de la familia Izavok, pero Aron es demasiado listo, jamás podrán superarlo.
—¿Por qué me estás diciendo todo esto? —No es que fuera desconfiada, pero nadie de daba tan valiosa información así nada más.
—Porque he visto el odio con el que miras a Iván —susurra —yo también quiero ver acabado a Carlo, él me trajo a Praga con mentiras y una vez que se canse de mí me venderá al mejor postor—la voz de Leike comenzó a quebrarse, era increíble que estuviéramos unidas por la misma dolorosa historia.
Una chica como ella debería estar viviendo su vida, estudiar una carrera quizá y no estar al lado de un hombre como Carlo, si lográbamos hacer algo con esta información ella podría regresar a Noruega y rehacer su vida, después de todo lucía joven, cerca de los veinte años.
—Si logramos prevenir a Aron impediremos que esa alianza se lleve a cabo —Leike limpia las lágrimas que resbalaban sobre su blanco rostro —y él podrá destruirlos.
—Debemos decirle, debe haber una manera.
—Hay que ser cuidadosas —interviene —Carlo tiene contactos y si esta vez Aron se niega lo harán escarmentar.
—Pero tú has dicho que él es muy listo, no creo que Aron sea el tipo que se deje emboscar tan fácilmente.
—Hasta el mejor depredador puede ser cazado en la selva de la mafia —susurra —Aron es como un lobo solitario y ellos buscarán acorralarlo para después asesinarlo.
Mi sangre se heló al escucharla, no podía dejar que eso sucediera, si me unía a Aron y utilizaba esta información a mi favor por fin me vengaría de Iván y cuando todo por lo que él ha luchado se vaya a la mierda yo estaré muy lejos celebrando su derrota.