—Creo que son personas horribles... —dijo con desánimo, Levi no podía tener respuesta para ello—. Pero creo que todos somos horribles alguna vez en nuestra vida, solo debemos aceptar el error y cambiar. —Es un pensamiento profundo para una señorita tan refinada y acostumbrada a los números —Levi se acomoda el cabello. —Saber de la vida no tiene nada que ver con tu puesto laboral —escondía dentro de sí misma mucho más de lo que Levi creía—, es solo que la vida nos trata de forma terrible y devolvemos el mismo trato a los demás. Esas palabras retumbaron en Levi de un modo directo, adolorido y pesado como todas las cargas que lleva en su espalda. Ella sin darse cuenta definía su situación, viviendo al margen de un tal vez soñando con un para siempre y teniendo la ambición de llegar lejo

