La llevaba camino a la mansión para que pudiese ducharse luego de haber comprado las dos botellas de vino que llevaría a la reunión con su socio. Entre ambos la tensión era, aunque mínima incómoda por sí sola y por ello estaban tan callados. Levi más por el hecho de pensar constantemente que debía dirigir su atención a lo que una detective le indicase siguiendo órdenes al pie de la letra sin saber a lo que se enfrenta. —Iré arriba para cambiarme —indicó Sara luego de entrar a la mansión. Levi solo asintió con la cabeza y caminó hasta la sala donde no había estado hasta ahora. Casi era diciembre, y tenía preparado poder salir al menos vivo de esta para regresar a Nueva York y visitar a su hermana. Algo que se veía tan cerca de tiempo y lejano por la situación. Con enorme desesperación c

