—Un poco más y tendrás canas hasta en la nariz —expresó Sara. Tiene un ojo muy observador, los negocios no son la única cosa que ella es capaz de ver con un profundo análisis. —Miren quién habla —ella estaba en evidentes similares condiciones al tener tanto papeleo por hacer en un solo día de veinticuatro horas donde utiliza menos tiempo por ley. —Al menos sé lo que debo hacer —dijo con vanidad—. Por otro lado, tú tienes cara de no saber qué calcetines colocarte. —Tampoco así —mueve la cabeza de manera bromista. —¿En serio? —ella le dirige la mirada a los pies donde claramente se nota que el color de las medias es totalmente diferente la una de la otra. —Perdón por no tener cómo comprar medias de alta finura y calidad —su sarcasmo se pronuncia. —Vamos, no seas tonto —respondió

