—Tienes una esperanza muy grande en mí —comentó de manera sarcástica. —No realmente —negó con la cabeza—. Es solo que no tienes escape ahora que sabes de mi plan y sobre el peligro que tu querida hermana corre al estar entre mis manos. —Supongo que ya puedo irme ahora —necesitaba poder estar a solas y meditar sobre todo lo que se estaba por venir teniendo que lidiar con dos líneas de fuego diferentes. —Siendo un ex soldado debo suponer que sabes guardar un secreto —no necesitaba decírselo al tenerlo sujeto por la cola, pero aún así deseaba escuchar la respuesta. —No creo que a mis amigos les convenga escuchar que ahora trabajo con la policía —era el mayor problema, tener que lidiar con una doble faceta cuando ahora la situación se complicaba en gran medida. —Lidiaré con ellos des

