—Perdón por haberte contado algo como esto —dijo Levi al verla tan petrificada—. Espero que puedas dormir bien, no pienses tanto las cosas porque siempre habrá alguien de quien puedas depender sin tener que pedirlo —Levi se coloca de pie, lentamente comienza a caminar hasta la puerta y Sara traga saliva para poder tener el coraje de formular la pregunta. —¿Eres un criminal de verdad? —él se detuvo. Sara había captado todo, pero en gran parte el punto de que él mencionara su vida en las calles. —¿Tú qué pensarías de mí? —estaba acostumbrado a escuchar palabras dolorosas. —Creo que eres un buen chico —se coloca de pie—. Es sólo que... la vida no te ha sabido tratar de la mejor forma —Levi gira la cabeza de medio lado a su flanco izquierdo y sonríe. —Renuncio... señorita —lanzó la lla

