—Quien parece necesitar un cambio eres tú —frota su cabeza dejándola despeinada—. También tal vez quieras dejarme leer esa lista de deseos luego. —Me has dejado como si acabase de salir de un huracán —intenta acomodarse el cabello—. Pero puedo mostrarte mi grandiosa lista de los deseos si tanto lo quieres, seguro eres de esos fisgones que aman el chisme. —Claro, y dentro de mis tiempos estaré trabajando en una revista de farándula hablando sobre tus más oscuros y penosos secretos —bromeó Levi. —Tonto —ella le golpea con suavidad el hombro. El celular de Levi comienza a sonar, es Rocky y lo más probable es que la urgencia de la llamada sea grande por lo que debe irse. —Volveré en la noche para recogerte —ella asiente con la cabeza y sólo lo deja ir con la tranquilidad de saber que v

