—Vengan —dijo el sujeto. Alisa los observa a ambos y les indica que avancen. Caminaron hasta el fondo de la cabaña donde se encontrarían con una única puerta custodiada por otro sujeto de aspecto aterrador y evidentemente criminal por la forma de vestir incluso. El hombre se asomó entre la hendija de la puerta para hablar y luego de hacerlo les indicó a los tres que entrasen sin problema. Alisa fue la primera en ingresar topando la mirada con el sujeto del escritorio. Un refinado italiano que había llegado a los Estados Unidos hace unos veinte años después de huir de la ley en su país por evidentes malas acciones que le trajeron al nuevo mundo, al sueño americano que todos desean tener. —Bienvenidos —dijo animado. Se coloca de pie y deja ver sus vestimentas, con un estilo muy a los n

