Levi salió del mal clima mientras transitaba por las calles al recordar que debía ir a recoger a Sara en la compañía. Estaban a punto de ser las siete de la noche y sin mucho que pensarlo tomó un taxi que le llevase hasta la empresa. Rápidamente subió por el ascensor y al llegar a la oficina la encontró sentada en su silla con los ojos cerrados cabeceando del sueño. Casi todos los empleados se estaban marchando, y la jefa se encontraba en una penosa posición dejando caer baba sobre sus documentos. —Vaya que es terca —Levi suspiró con una sonrisa. Se acercó a ella con lentitud, recogió los documentos y empezó a acomodarlos de manera muy ordenada en carpetas que luego dejó en un archivero que se encontraba detrás de ella. Alfredo entró a la oficina, pero en vista de que ella estaba dormi

