Sin poder evitarlo Eider corrió a aquel hombre que agonizaba al ser torturado con el gran poder de Devil, este balbuceo distintas palabras entre jadeos de dolor. —¡Ah!— ella intentó abrazarlo, calmar sus penas en aquel instante, aunque aquello solo enfadó aún más a Devil quien traía frente a los ojos del casi rubio sus mayores miedos, los cuales consistían en marcas. Para cualquier ser de luz ser marcado era peor que estar muerto, era tan denigrante que los que habían obtenido una marca preferían ir en busca de Devil, transformar su luz interior en oscuridad. —¡Eider!, ¡Aléjate de ese maldito!— Ordenó con odio puro aquel hombre para intensificar aún más aquellos males internos en su contrario. —Ashur, Ashur, tranquilo, por favor— ella siguió intentando calmar aquel dolor ignorando a

