🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂🍂 Habían pasado varios días desde aquel incidente con Matías. Casandra lo traía cortito, sin permisos para nada que no fuera de la escuela. También le había castigado el celular. Matías no podía tener secretos con su mamá, ya que esta le tenía muy bien controlado el teléfono. Algo que estaba fastidiando a Matías, ya que veía que todos sus compañeros tenían un grupo de chat donde todos se divertían. El dedo se le iba solo al bolsillo vacío del pantalón. —¿Por qué no estás en el grupo, Matías? —preguntó Thiago, mientras estaban matando tiempo. Estaba recargado en la pared, jugando con un balón de básquet. —No tengo mi celular… ¿no ves que mi mamá me lo quitó? —Matías pateó una piedrita. —Ay, tu mamá es exagerada. ¿Cómo la soportas? Yo ya le hubiera quitado mi teléfon

