Capítulo 2 💍

887 Palabras
A las 4 término de ayudar a mi padre en la empresa y pude regresar a casa para poder prepararme para la cena de esta noche. El único problema que tengo son esos ojos atrayentes que no salieron de mi cabeza en toda la tarde. … Arreglo los últimos detalles de mi cabello y me miro en el espejo de cuerpo completo. Bajo al salón cuando ya estoy lista, encuentro a mi padre en el sillón y mi nana en la cocina. — Hola papi. — Hola hija, estás hermosa. — Gracias pa, ¿A qué hora llegan los Carter? Antes de que pueda responderme el timbre suena. — Bueno parece que ya llegaron, vamos a recibirlos. Caminamos hasta el recibidor y me detengo en seco cuando mi mirada conecta con los hermosos ojos con los que me tope en el elevador de la empresa y de los cuales no he podido sacar de mi cabeza toda la tarde. Ellos empiezan a saludarse pero yo no puedo apartar la mirada de sus ojos. Por lo que veo tampoco se le esperaba. — ¿Se conocen?— Nos pregunta el señor Carter y hasta ahora me fijo que todos tienen sus miradas en nosotros, una señora de la edad de mi padre que se encuentra observando la escena con una sonrisa y detrás de ellos un chico de más o menos mi edad que mira todo de manera divertida. — No/Si. — Contestamos al mismo tiempo, los presentes nos miran confundidos y divertidos a la vez; ambos nos miramos y yo sonrió agachando la mirada. — Lo que tratamos de decir es que nos tropezamos esta tarde en el ascensor de la empresa pero nada más. — Explica él con una bella sonrisa en su rostro y una hermosa voz. Dios, que estoy pensando. — Bueno aclarado el tema pasemos al salón para empezar con las presentaciones. Dicho esto mi padre camina delante de nosotros guiando a los invitados. Una vez sentados todos, el Señor Carter empieza con las presentaciones. — Isabella te presento, ella es mi esposa Julieth — Me presenta a la señora que los acompaña. — Un gusto querida, tenía muchas ganas de conocerte.— Me dice con una sonrisa amable, la cual le devuelvo un poco sonrojada. — Muchas gracias señora Carter. — Solo dime Julieth querida. Asentí hacia ella, la verdad se me es complicado llamarlos por sus nombre pero no le diré eso. — Ellos son mis hijos, el menor Ivan— Señala al chico que no deja de sonreír, me saluda con la mano y yo le devuelvo el gesto; luego señala al otro chico, el de ojitos lindos— Y él es Iván, el mayor. Su nombre es Ian, qué nombre tan lindo. He conocido chicos guapos, lindos pero guapos y tan atrayentes como el ninguno. Vuelvo a la realidad cuando me doy cuenta que he estado mirando más de lo debido a Ian. — Mucho gusto, mi nombre es Isabella pero me pueden decir Isa o Bella. — Pero mira que eres más hermosa de lo que nos conto tu padre. — Me saluda la Señora Carter. — En eso estoy de acuerdo mamá, es muy hermosa. — Dice Iván con una sonrisa pícara. — Oh, bueno gracias. Ian solo se ha quedado callado viéndome y me está colocando muy nerviosa. En eso aparece mi nana. — Buenas noches, ya pueden pasar al comedor. — Gracias Nana. — De nada mi niña, con permiso. Vamos al comedor, nos sentamos mi padre en la cabeza, yo a su lado derecho, en frente Ian y a su lado Iván, en la otra punta el Señor Carter con su esposa a su lado izquierdo. Nos sirven la comida para después empezar todos a comer. Pasamos la comida hablando de trivialidades, gustos, profesiones, etc. Descubrí que Ian tiene 25 años, es soltero, serio en todo lo que hace y está por asumir en un par de meses el cargo de presidencia en las empresas Carter. Iván por su parte tiene 22 años, es divertido y un mujeriego esperando a la indicada, está estudiando su último semestre en administración de empresas para ayudarle a su hermano en las empresas como vice presidente. Estábamos en el postre cuando mi padre llamó nuestra atención. — Estamos aquí todos porque queremos informarles de una decisión que tomamos Isaac y yo. — Así es y esa decisión afecta tanto a las empresas como a la familia y esperamos que sea para bien. — Dice el señor Carter. ¿Qué será eso tan importante? — Hija nunca has querido administrar las empresas y esta decisión la tomé porque no puedo seguir viendo como no te decides por un futuro. — Papá ya te lo he dicho solo quiero unos años nada más. — Y lo sé, pero con esta decisión sé que no vas a estar feliz en un principio pero en un futuro me lo vas agradecer, vas a estar protegida y no me voy a tener que preocupar si un mañana no estoy contigo. Yo lo miro confundida no se de que me esta hablando pero me estoy colocando nerviosa. — De qué hablas papá, para eso aún faltan muchos años. Todos los presentes estaban viendo la escena. — Te vas a casar con Ian. ¿Qué?
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