Me voy a casar.
A casar.
¿QUE?
— ¿Que?— Le preguntó en un hilo de voz.
— Te vas a casar en un mes con el hijo de Isaac, hija.
Me quedo en shock con lo que me acaba de decir, no puede hacerme esto solo tengo 20 años, no me puedo casar, tengo sueños por cumplir aparte de que me va a casar con un desconocido.
— No— Digo con la cabeza gacha, me niego a casarme con alguien a quien no amo— No puedes hacerme esto, no puedes casarme con alguien a quien no amó y menos a quien no conozco.
Siento las lágrimas acumularse en mis ojos pero me niego a dejarlas salir.
— Hija es lo mejor, no siempre voy a estar.
— ¡No sigas diciendo eso como si te fueras a morir mañana!—Exclamo.
Él se queda callado, frunzo el ceño, esto no está bien, aquí hay algo que esta mal, él siempre me reprende por gritarle.
Me levanto de la silla y me pongo de cuclillas frente de él y le quitó las lágrimas que habían salido.
— Perdóname hija.
— Papi dime que tienes, por favor.
— No quería que te enterarás así pequeña, me voy a someter a una cirugía uno de mis pulmones no esta funcionando como debería.
Y mi mundo se derrumba por completo.
...
Desde que era pequeña siempre creí que me casaría con un príncipe azul, que viviríamos en un castillo y seríamos realmente felices, pero al pasar los años poco a poco iba cayendo en la realidad.
A veces la vida es muy injusta ya me quitó a mi madre y ahora me quiere quitar a mi padre.
Lloro abrazando la almohada acostada en mi cama, luego de que mi papá me diera la noticia me explico que hay posibilidades de que se salve, le están consiguiendo un trasplante y está tomando medicamentos, pero él no sabe si todo eso funcione y teme dejarme sola, me hizo prometerle que me casaría, yo le prometí que lo haría si con eso él iba a estar tranquilo y así no darle más preocupaciones.
Después de la cena me disculpe y subí a mi recamara, aquí estoy llorando por lo mal que me siento con todo, mi boda sin amor y ahora la enfermedad de mi padre. Estoy acostada cuando mi teléfono suena en la mesita de noto, lo tomo y contesto sin mirar el nombre.
— ¿Hola?
— Hasta que contesta he estado muy preocupado por ti, no contestas el teléfono ni a mi ni a Karly, creo que le dará un ataque, fue a tu casa esta tarde y le dijeron que no estabas, ¿Dónde has estado pequeña?— Me habla Marco, mi mejor amigo, preocupado.
— Lo siento, no quería preocuparlos, esta tarde estaba en la oficina y en la noche tuvimos una cena en casa, han pasado muchas cosas.
— ¿Cosas? ¿A qué te refieres? y ¿Por qué has estado llorando?— Me pregunta aún más preocupado.
— Marco yo— El sonido de la puerta me interrumpe— Espera un minuto— Me levanto de la cama para abrir la puerta y la impresión que me llevó al abrirla.
— Perdón si te he molestado, solo quiero hablar contigo y saber cómo estás, ¿Me dejas pasar?— Me pregunta Ian parado en la puerta de mi habitación, yo asiento y me hago a un lado para que pase cerrando la puerta.
— ¿Isa? ¿Estás hay? ¿Quién es el chico con quien hablas?.
— Yo les cuento mañana, avísale a Karly nos vemos en la cafetería de siempre a las 9 AM, te quiero besos.— Digo al teléfono para colgar sin esperar respuesta.
Me siento en el borde de la cama mientras él se sienta en la silla de mi escritorio.
— Disculpa si interrumpir la llamada con tu novio.— Me dice serio mirándome a los ojos, no puedo evitar reírme y el me mira con el ceño fruncido.
— Lo siento— Digo dejando de reír de a poco— Es que no es mi novio, es mi mejor amigo, es como un hermano para mí.
Él se levanta de la silla, camina hasta la cama y se sienta al lado mío, eso provoca que mis nervios aumenten.
— Entonces, ¿No tienes novio?.
— No.
— Interesante— Dice casi en un susurro más para el que para mí— En realidad yo quería pedirte perdón por todo este asunto del matrimonio, yo también estoy entre la espada y la pared.
— ¿A qué te refieres con eso?.
— Me tengo que casar contigo si no quiero perder la empresa, según mi padre ya es hora de sentar cabeza y no quiero perder por lo que tanto han luchado mi bisabuelo, abuelo y padre— Me dice tomando mi mano, causando una extraña electricidad en todo mi cuerpo— Solo quiero que no me odies, si nos vamos a casar debemos por lo menos llevarnos bien y con el tiempo veremos que pasa, ¿Amigos?.
Ian es el chico más guapo que he visto jamás, estar junto a él es una tentación tan grande que se me será imposible ser solamente su amiga, pero esto es solo un contrato para él, me lo tengo que recordar siempre porque me terminaré enamorando de mi prometido.
— Amigos.— Digo para luego darle un abrazo.
— Todo estará bien, te prometo que serás feliz y tu padre saldrá adelante.— Dice en mi oído apretándome más a él.
Duramos unos minutos abrazados, al separarnos quedamos cara a cara, muy cerca del otro nuestras narices rozaron, mi mirada fue a sus labios al igual que los de el a los míos.
Nos fuimos acercando hasta que los sellamos en un beso suave y lento.
Sus manos van a mi cintura y las mías subieron a su cabello enterrando mis dedos hay, el beso fue tomando más velocidad, pasión, me recostó en la cama y se subió encima de mi sin aplastarme, con una mano acaricio mi muslo descubierto, nos seguimos besando con pasión, le alborotaba el cabello hasta que un trueno nos hizo separar del susto.
Se paró rápido de la cama, con su pelo revuelto, el traje arrugado, sus labios hinchado seguramente igual que los míos y en sus pantalones había un gran bulto, me ruborizo y aparte la mirada a otro lado.
—Yo mejor me voy, descansa.— Dice saliendo rápido de la habitación.
Suspiro tocando mis labios, besa tan rico cuanto me encantaría besarlo toda la vida. Me levando de la cama borrando esos pensamientos, viendo por la ventana la lluvia caer y me meto al baño para cambiarme e irme a dormir.
Ya con mi pijama saldo del baño.
Me acuesto en la cama lista para dormir sin poder sacar de mi cabeza el recién beso.