La Decisión Inminente La noticia de que Sofía había sido capturada cayó como una bomba entre ellos. Emma sintió que su mundo comenzaba a tambalearse nuevamente, pero no podía permitirse el lujo de perder el control. Ya había demasiadas personas a las que quería envueltas en este juego mortal. Sofía era una de ellas. Alexander trató de levantarse, pero su cuerpo no cooperaba. El dolor en su costado era insoportable, pero eso no parecía detener su necesidad de actuar. —No puedes hacer esto, Alexander —Emma lo agarró del brazo, con los ojos brillando de furia y miedo—. Estás herido. Si intentas ir tras Sofía en este estado, te matarán. —No voy a quedarme aquí mientras le hacen daño —dijo, con los dientes apretados, luchando contra el dolor. Sergei permanecía de pie en la esquina de la ha

