Un Alivio Temporal La tensión entre Alexander y Emma no había disminuido ni un ápice, a pesar del caos que los rodeaba. Mientras avanzaban hacia una zona más segura, la mansión en ruinas tras ellos, el sonido de la batalla aún resonaba. Emma no podía dejar de pensar en Sofía, su hermana, completamente ajena a los peligros en los que ahora se veía envuelta. —No podemos seguir así —dijo Emma mientras avanzaban—. Sofía está en peligro y ni siquiera lo sabe. Alexander, siempre pragmático, no respondió inmediatamente. Sus ojos se mantenían fijos en la situación a su alrededor, buscando cualquier signo de amenaza. —Nos ocuparemos de ella —respondió al cabo de un momento, aunque su tono de voz no dejaba de sonar tenso—. Pero antes tenemos que acabar con los hombres de tu padre. Si no, no habr

