La Locura del Amor El silencio que siguió a las palabras de Dmitri fue denso, casi tangible. Alexander, con la mandíbula apretada, no apartaba la mirada de su hermano. Las tensiones entre ambos eran palpables, pero en ese momento, algo mucho más urgente pendía sobre sus cabezas. La supervivencia. Emma y Sofía observaban desde la distancia, manteniéndose alerta. Aunque no entendían del todo la historia entre los hermanos, podían percibir que cualquier error, cualquier malentendido, podría desencadenar un conflicto que ninguno deseaba. Dmitri se acercó un paso más, desarmado, mostrando que no tenía intención de iniciar una pelea. Alexander no se movió, pero finalmente habló. —Dime lo que tienes que decir. —su voz era baja y amenazante. Dmitri asintió y con un leve gesto ordenó a sus hom

